El Partido Revolucionario Institucional (PRI) enfrentará un hecho sin precedentes en su historia política: por primera vez en casi un siglo no encabezará la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados durante una Legislatura completa, luego de convertirse en la quinta fuerza política de San Lázaro tras los resultados electorales más recientes.

La reducción de su representación legislativa provocó que el lugar que históricamente ocupó en el órgano de gobierno de la Cámara sea asumido por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), antiguo aliado del priismo.

La pérdida de influencia no se limita al Congreso de la Unión. El PRI también sufrió un retroceso en los congresos locales, donde disminuyó su presencia en 31 de las 32 legislaturas estatales. Aunque el partido mantiene un padrón oficial de más de un millón de militantes, su capacidad para traducir esa estructura en votos y posiciones de representación popular se ha reducido de manera significativa.

Desde su fundación en 1929 como Partido Nacional Revolucionario (PNR), el instituto político dominó el Poder Legislativo federal y las legislaturas estatales durante décadas. La apertura política comenzó en 1979 con la incorporación de diputados de representación proporcional, mientras que en 1997 perdió por primera vez la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Con la desaparición de la Gran Comisión y la creación de la Mesa Directiva como órgano de gobierno con presidencia anual, se estableció un esquema de alternancia entre las principales fuerzas políticas. Aun con ese modelo, el PRI logró conservar la presidencia de la Cámara de Diputados al menos una vez en cada Legislatura.

Sin embargo, el nuevo equilibrio parlamentario impedirá que el tricolor ocupe esa posición durante la actual LXVI Legislatura.

Entre 1940 y 1997, el partido presidió de manera ininterrumpida el máximo órgano de conducción de la Cámara de Diputados. Posteriormente, tras las reformas legislativas, volvió a encabezar la Mesa Directiva en 13 ocasiones durante el presente siglo, siendo la diputada Marcela Guerra la última representante priista en asumir esa responsabilidad.

El predominio legislativo del PRI comenzó desde la XXXIV Legislatura bajo las siglas del PNR, continuó tras su transformación en Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en 1938 y posteriormente como PRI desde 1946, etapa en la que mantuvo mayorías calificadas durante gran parte del siglo XX.

Paradójicamente, uno de los principales impulsores de la reforma que eliminó la Gran Comisión y fortaleció la pluralidad parlamentaria fue Porfirio Muñoz Ledo, exdirigente nacional del PRI y figura clave en la transición democrática del Congreso.

Actualmente, la representación priista en los congresos estatales suma apenas 89 diputados: 35 electos por mayoría relativa y 54 por representación proporcional. En 14 entidades federativas, el partido cuenta únicamente con un legislador local.

En el ámbito estatal, el PRI conserva las gubernaturas de Coahuila y Durango. No obstante, únicamente en Coahuila mantiene un control legislativo sólido, luego de obtener los 16 distritos de mayoría relativa en la elección local más reciente. En contraste, en Durango la mayoría del Congreso corresponde a Morena, con 11 diputados frente a siete del PRI.