La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó, por amplia mayoría, la apertura de un debate sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba.

La resolución obtuvo el respaldo de 136 países, mientras que nueve votaron en contra y 30 se abstuvieron, pese a los esfuerzos de la delegación estadounidense por evitar que el tema avanzara en el máximo órgano deliberativo de la ONU.

Tras la votación, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, agradeció el respaldo internacional y afirmó que cada voto representó un acto de justicia frente a las presiones ejercidas por Washington. "Cada voto muestra sentido de justicia y valentía, al sobreponerse a fuertes presiones desde días anteriores, y a las descaradas mentiras del delegado estadounidense para sabotearlo", escribió el mandatario en su cuenta de X.

Durante la sesión, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció que las restricciones energéticas impuestas por Estados Unidos desde principios de este año constituyen un "bloqueo petrolero" y las calificó como un "acto de guerra".

El canciller sostuvo que Washington mantiene una estrategia de presión multidimensional contra la isla y aseguró que el cerco energético equivale a un bloqueo naval. "Contra Cuba el gobierno estadounidense lleva una guerra multidimensional (…) ahora se ha sumado el cerco energético, equivalente a un bloqueo naval, que es un acto de guerra", afirmó ante la Asamblea General.

Rodríguez también aseguró que, durante este año, el gobierno estadounidense ha emitido reiteradas amenazas de agresión militar y que las nuevas medidas coercitivas buscan provocar una crisis humanitaria y desestabilizar al país caribeño.

La representación cubana reiteró que las sanciones económicas afectan el acceso a combustibles, alimentos, medicamentos y otros insumos esenciales, por lo que insistió en la necesidad de poner fin al embargo.