Luego de más de dos meses de mantenerse en la sombra, el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, rompió el silencio y, a través de un pronunciamiento, el político sinaloense confirmó que ya compareció ante la Fiscalía General de la República (FGR) para responder por las investigaciones en su contra vinculadas a narcotráfico, corrupción y posesión de armas, un caso que mantiene bajo alta tensión la relación bilateral entre México y Estados Unidos.

Rocha Moya cumplió 69 días alejado de la gubernatura tras haber solicitado su separación del cargo el pasado 1 de mayo de 2026, una decisión que, según sus palabras, tomó por convicción propia para despojarse del fuero constitucional y permitir que el Ministerio Público Federal lo indagara "sin cortapisas" ni privilegios.

El mandatario con licencia denunció ser la víctima de una “atroz embestida mediática de calumnias” e imputaciones sin sustento fáctico, y calificó como falsas las acusaciones de una oficina del gobierno estadounidense. A su juicio, los señalamientos forman parte de un ataque orquestado por la ultraderecha internacional que busca menoscabar la soberanía mexicana y desprestigiar al movimiento de la llamada "Cuarta Transformación".

Asimismo, desmintió las publicaciones del periodista Carlos Loret de Mola sobre un supuesto operativo especial de seguridad a su alrededor, asegurando que desde que dejó el cargo ha permanecido recluido en su domicilio particular en Culiacán, sin protección ni escoltas de ninguna corporación federal.

Por su parte, la FGR confirmó que existe un expediente abierto en contra de Rocha Moya y otras nueve personas derivado de una solicitud de detención provisional con fines de extradición enviada por Estados Unidos. No obstante, la institución aclaró que los elementos actuales no alcanzan el parámetro probatorio mínimo que exige la ley mexicana para ejercer acción penal o proceder con una captura.