El grupo islamista Hamás anunció este lunes la disolución de su gobierno de facto en la Franja de Gaza, como parte del proceso previsto en el acuerdo de alto al fuego impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que contempla la transferencia de la administración civil del enclave a un comité de tecnócratas palestinos.

Durante un acto realizado en el centro de Gaza, los portavoces Ismail al Thawabta y Hazem Qasem informaron la desaparición del Comité de Emergencia del Gobierno de Gaza, creado tras el inicio de la ofensiva israelí para administrar el territorio. Como parte de la decisión, su presidente, Muhammad Abdul Jaliq al Farra, presentó su renuncia.

No obstante, Hamás precisó que los ministerios y el personal técnico y profesional continuarán operando para garantizar la prestación de servicios públicos hasta que pueda asumir funciones el nuevo organismo civil. El Sindicato de Empleados Públicos de Gaza expresó su disposición para colaborar con la futura administración y solicitó que se respeten los derechos laborales de unos 40 mil trabajadores del sector público.

La organización señaló que la administración del enclave deberá quedar en manos del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), integrado por doce tecnócratas palestinos y respaldado por la denominada Junta de Paz creada dentro del plan estadounidense. Sin embargo, el comité aún no ha podido ingresar al territorio debido a que, según sus integrantes, Israel mantiene bloqueado su acceso.

El anuncio ocurre mientras la implementación de la segunda fase del alto al fuego permanece estancada. El acuerdo contempla, además de la reconstrucción de Gaza, el establecimiento de un gobierno interino, el retiro gradual de las tropas israelíes y el desarme de Hamás, punto sobre el que aún no existe consenso entre las partes.

Tras la disolución del gobierno gazatí, la administración civil del enclave queda en un escenario de incertidumbre hasta que el NCAG pueda ingresar y asumir sus funciones. No obstante, Hamás confirmó que mantendrá su brazo armado, las Brigadas Al Qassam, y continuará ejerciendo influencia sobre la seguridad en las zonas que permanecen bajo su control, situación que Israel considera incompatible con una transición real de poder.

Por su parte, la Junta de Paz estadounidense reaccionó con cautela al anuncio y aseguró que evaluará el cumplimiento del acuerdo "por acciones y no por promesas", mientras que el gobierno israelí calificó la decisión como insuficiente al considerar que el desarme de Hamás sigue siendo una condición indispensable para avanzar en el proceso de paz.

Hamás gobierna de facto la Franja de Gaza desde 2007, cuando tomó el control del territorio tras enfrentamientos con el movimiento Fatah, después de haber ganado las elecciones legislativas palestinas de 2006. Desde entonces, el enclave no ha celebrado nuevas elecciones generales, lo que ha consolidado el control político y administrativo del grupo durante casi dos décadas.