La temporada de lluvias en México registrará una disminución durante las próximas semanas debido al inicio de la Canícula y a la influencia del fenómeno El Niño. Sin embargo, el establecimiento del monzón mexicano permitirá que algunas regiones del país mantengan precipitaciones cercanas a lo normal durante julio y agosto.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Canícula suele presentarse, en promedio, entre el 11 de julio y el 4 de septiembre. Este fenómeno se caracteriza por una reducción temporal de las lluvias en pleno verano, entre dos periodos de mayor precipitación.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) advirtió que la presencia de El Niño podría prolongar este periodo seco, generando una disminución de lluvias más extensa de lo habitual. Un escenario similar ocurrió en 2025, cuando la Canícula se prolongó del 7 de julio al 15 de septiembre.

El coordinador general del SMN, Fabián Vázquez Romaña, anticipó que durante julio y agosto las precipitaciones disminuirán en buena parte del territorio nacional. No obstante, explicó que el monzón mexicano favorecerá la continuidad de las lluvias en varias entidades del noroeste del país.

Los estados donde se prevén lluvias cercanas al promedio durante este periodo son:

  • Baja California (norte)
  • Chihuahua
  • Jalisco
  • Nayarit
  • Sinaloa
  • Sonora
  • Zacatecas

El especialista destacó que el monzón suele consolidarse a partir de junio y mantiene condiciones favorables para las lluvias durante julio, principalmente en el noroeste de México. Tradicionalmente, este fenómeno beneficia a Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, el norte de Nayarit, Sinaloa y Sonora, y puede extenderse hasta septiembre.

Asimismo, el SMN prevé que las lluvias vuelvan a incrementarse de manera generalizada durante septiembre y octubre, una vez que disminuya el efecto de la Canícula.

En paralelo, la NASA informó que el fenómeno de El Niño 2026 presenta características similares a las observadas en junio de 1997, año en que comenzó uno de los eventos más intensos registrados. No obstante, los especialistas aclararon que todavía es necesario monitorear su evolución para determinar si alcanzará una intensidad comparable.

El episodio de El Niño 1997-1998 provocó importantes afectaciones en México, especialmente en el sector agrícola, al modificar la distribución de las lluvias: durante el invierno se registraron precipitaciones superiores a lo habitual, mientras que en verano predominó la sequía, con pérdidas económicas y daños a los cultivos.