La red 764 se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para las autoridades de Estados Unidos y Europa por su capacidad para captar adolescentes mediante videojuegos, plataformas de mensajería y redes sociales, manipularlos psicológicamente y llevarlos a cometer actos de violencia contra sí mismos, sus familias o sus mascotas.

De acuerdo con un reportaje de Bloomberg Businessweek México, esta organización opera principalmente a través de servidores privados de Discord, aunque también utiliza Telegram y otros espacios digitales para reclutar víctimas vulnerables, especialmente menores de edad con problemas de aislamiento o salud mental.

A diferencia de otros grupos de explotación en línea, el objetivo de 764 no es únicamente obtener material íntimo o dinero. Las investigaciones apuntan a que sus integrantes buscan ejercer control psicológico sobre las víctimas, obligándolas a realizar actos cada vez más extremos, grabarlos y compartirlos dentro de comunidades cerradas para ganar reconocimiento entre sus miembros.

Según el FBI, actualmente existen 450 investigaciones activas relacionadas con esta red. Además, el National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC) reportó que durante 2025 recibió más de 3 mil denuncias por casos de "explotación sádica en línea", un incremento del 125 % respecto al año anterior.

El nombre 764 proviene de los primeros tres dígitos del código postal de Stephenville, Texas, ciudad donde residía Bradley Cadenhead, quien creó el primer grupo en Discord en 2021 cuando tenía 15 años. Ese mismo año fue detenido y posteriormente sentenciado a 80 años de prisión por delitos relacionados con abuso sexual infantil.

Las autoridades estadounidenses sostienen que, tras la captura de Cadenhead, surgieron múltiples grupos imitadores con operadores en países como Estados Unidos, Reino Unido y Grecia. El Institute for Countering Digital Extremism estima que estas comunidades podrían sumar hasta 10 mil integrantes en todo el mundo.

Las investigaciones describen un proceso de captación basado en la manipulación emocional. Los agresores suelen establecer primero una relación de confianza con adolescentes mediante videojuegos en línea o redes sociales. Posteriormente solicitan fotografías íntimas o videos comprometedores y, una vez obtenido ese material, comienzan el chantaje y las exigencias para realizar conductas violentas, autolesiones o agresiones contra terceros.

Los archivos generados por las víctimas son almacenados y compartidos en los llamados "lorebooks", recopilaciones digitales utilizadas como mecanismo de intimidación y control dentro de la organización.

Diversos casos documentados muestran la gravedad del fenómeno. Uno de ellos corresponde a una adolescente canadiense que, tras meses de manipulación, fue presionada para atacar a la mascota de su familia antes de quitarse la vida. En otro expediente judicial, fiscales estadounidenses acusan a un integrante de la red de obligar a un menor a agredir al hámster de su familia durante una videollamada.

Las autoridades también investigan posibles vínculos entre integrantes de 764 y la incitación a ataques violentos, incluidos tiroteos escolares ocurridos en Estados Unidos.

Ante este escenario, fiscales federales buscan que los integrantes de la organización sean procesados bajo figuras relacionadas con terrorismo doméstico, lo que permitiría imponer penas más severas cuando las conductas estén asociadas con homicidios u otros delitos graves. No obstante, especialistas advierten que esta clasificación también genera debate, ya que algunos consideran que podría reforzar la identidad extremista que estos grupos buscan proyectar.

Expertos en prevención del extremismo y explotación infantil coinciden en que la intervención temprana es fundamental. Recomiendan a madres, padres y tutores supervisar la actividad digital de niñas, niños y adolescentes, mantener una comunicación abierta sobre los riesgos en internet y buscar apoyo profesional ante cambios bruscos de conducta, aislamiento o señales de manipulación en línea.