Luego de cuatro días de una exhaustiva búsqueda bajo tierra, la Coordinación Estatal de Protección Civil confirmó que —al corte del domingo 12 de julio— ya fueron localizados los cuerpos de Ismael Peña y sus dos hijas, Jazmín Lizbeth y Karime, completando el saldo de las tres personas que continuaban desaparecidas en la gruta de Chichicazapan. Con esto, la cifra total de fallecidos por esta excursión turística se elevó a cuatro víctimas mortales.

Sin embargo, el rescate se encuentra en un complejo "punto muerto", pues a pesar de que los cadáveres ya fueron ubicados por los rescatistas, un dictamen técnico elaborado por especialistas obligó a suspender temporalmente los trabajos de extracción debido al alto peligro de muerte para los propios brigadistas.

Las lluvias incesantes del fin de semana incrementaron drásticamente el caudal del río subterráneo, provocando inundaciones repentinas, nula visibilidad, formación de sifones y el cierre por agua de las galerías, lo que amenaza con dejar atrapados a los equipos de salvamento si vuelven a entrar.

Los cuerpos se encuentran asegurados a más de dos kilómetros de profundidad desde la entrada de la cueva, arrastrados por la brutal corriente. Las autoridades explicaron que Chichicazapan forma parte de un monstruoso sistema kárstico de más de 37 kilómetros de túneles y un desnivel de 650 metros, lo que convierte cada inmersión en un desgaste físico extremo de hasta 11 horas continuas.

En el lugar permanece un grupo de 90 elementos, reforzado por buzos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y personal del Servicio Médico Forense (Semefo), quienes esperan a que baje el nivel del agua para concretar la extracción.

Tras la tragedia que cobró la vida de esta familia de excursionistas y del joven Gerardo Julián -rescatado el miércoles pasado-, el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Cuetzalan tomaron medidas drásticas: los tours y accesos turísticos a todas las grutas, cavernas y ríos de la región quedaron estrictamente prohibidos hasta nuevo aviso.

Esta veda se mantendrá vigente mientras las autoridades locales y los prestadores de servicios se reúnen para rediseñar por completo los protocolos de seguridad, control de riesgos y licencias de operación, buscando evitar que una imprudencia climática vuelva a enlutar a la Sierra Norte.