A casi cuatro días del devastador doble terremoto que sacudió la costa norte de Venezuela el pasado miércoles 24 de junio, la magnitud de la tragedia continúa agravándose, pues el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, emitió un balance oficial en el que elevó a 1,430 la cifra de personas fallecidas y reportó al menos 3,238 heridos, así como 3,142 familias damnificadas.
El estado costero de La Guaira, epicentro del desastre donde colapsaron o resultaron severamente dañados cerca de 250 edificios, fue declarado formalmente zona de desastre y militarizado por el Gobierno para controlar la emergencia.
Los sismos, que alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5 y ocurrieron con una diferencia de apenas 39 segundos, son considerados los más intensos en el país en más de un siglo. Las labores de rescate se han convertido en una carrera contra el tiempo debido a que se estima que miles de personas permanecen desaparecidas y más de 200 continúan atrapadas bajo las estructuras.
Las operaciones civiles y militares enfrentan, además, el riesgo latente de más de 200 réplicas que se han registrado desde el evento principal, lo que mantiene en alerta máxima a la población y a las brigadas de auxilio.
Frente a la emergencia, el despliegue de ayuda internacional ha comenzado a intensificarse con la llegada de más de 1,600 rescatistas procedentes de países como México, España, Estados Unidos, Colombia, El Salvador, Suiza, Chile, Países Bajos, Ecuador, Italia y República Dominicana.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez confirmó que los brigadistas lograron rescatar con vida a 33 personas este sábado. Adicionalmente, el coordinador residente de las Naciones Unidas en Venezuela, Gianluca Rampolla, informó sobre el arribo de 20 toneladas de ayuda humanitaria y la instalación de tres hospitales de campaña y refugios multiservicios en La Guaira para evitar el colapso de los hospitales en Caracas.