El regreso a clases representa hasta el 55% de los ingresos de las empresas dedicadas a la industria de papelería y útiles escolares en México, aunque este año enfrenta mayores costos en insumos como papel, plástico y metal.

Compañías como Tony Superpapelerías y BIC han reforzado sus inventarios, producción y estrategias de abastecimiento para atender una demanda que se mantiene estable, pero que no registra crecimiento.

“El precio del papel venía mostrando una tendencia a la baja; sin embargo, durante el último mes registró un incremento cercano a dos puntos porcentuales por encima de la inflación, lo que representa un ajuste importante para la industria”, advirtió Carlos Álvarez Gómez, director general de Tony Superpapelerías, empresa que cuenta con alrededor de 140 sucursales distribuidas en más de 80 ciudades del país.

El directivo agregó que las categorías relacionadas con derivados del petróleo también aumentaron de precio, principalmente los productos elaborados con plástico, como plastilinas y foamy, así como aquellos que incorporan metal, entre ellos las tijeras.

La distribuidora señaló que también existe una creciente oferta de productos de baja calidad importados de Asia, mientras que el ticket promedio de las familias se mantiene sin cambios respecto a 2025. “Actualmente, el ticket promedio para una familia con hijos en primaria es de aproximadamente 1,890 pesos y aumenta conforme avanza el nivel escolar”, detalló Álvarez.

La firma comercializa productos al mayoreo y menudeo que abarcan artículos escolares, electrónicos, cómputo e impresión. “Para esta temporalidad, durante meses trabajamos en la planeación de inventarios, la negociación con proveedores, la logística, las promociones y el abastecimiento de nuestras sucursales”, destacó.

La tienda especializada mantiene una estrategia basada en el volumen de compra, la negociación con proveedores, las marcas propias y la eficiencia logística, con el objetivo de conservar precios competitivos y promociones durante todo el año.

“Si bien algunos proveedores realizaron ajustes acordes con la inflación, también es importante reconocer que el incremento al salario mínimo y programas de apoyo, como los vales escolares del Gobierno de la Ciudad de México y las tarjetas para Útiles y Uniformes del Bienestar, han fortalecido el poder de compra de muchas familias”, matizó Carlos Álvarez.

Para Tony Superpapelerías, el regreso a clases representa el 40% de las ventas totales anuales en México, mientras que para BIC significa hasta un 55% de sus ingresos al año. Esto se debe a que alrededor de 24 millones de estudiantes de educación básica, desde preescolar hasta secundaria, regresan a las aulas en el país.

“Así de importante para nosotros es el tema. Por eso nos preparamos con tiempo, desde diciembre empezamos a surtir todo lo que se requiera en la cadena de suministro. Apoyamos en todo lo que es el ensamble, el empaque y la distribución”, detalló Rafael Ramírez, director de operaciones de la planta de BIC México en Cuautitlán Izcalli.

El regreso a clases en México implica para BIC la fabricación de 1.4 billones de productos, que posteriormente son distribuidos a diferentes canales de venta. Sin embargo, la compañía, que suma 53 años de presencia en México, tampoco es ajena al incremento en los costos de los insumos, por lo que busca fortalecer la proveeduría nacional y mantener una estrategia enfocada en la sustentabilidad.

“Estamos buscando alternativas que generen una huella de carbono más pequeña, también estamos desarrollando la proveeduría local en componentes o en materias primas y la fabricación de maquinaria y equipo”, señaló Ramírez.

El directivo agregó que cada vez que existe una modificación en el T-MEC, la empresa analiza los posibles riesgos con el objetivo de amortiguar sus efectos. Esto cobra relevancia debido a que BIC exporta 54 por ciento de su producción en México a Estados Unidos, mientras que otro 28 por ciento permanece en el mercado nacional.

De hecho, para la compañía México representa un hub por su capacidad de fabricación, que se proyecta en 2.9 billones de unidades durante los siguientes años en sus plantas de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, y Ramos Arizpe, Coahuila. La planta de BIC en Cuautitlán Izcalli es estratégica para la compañía debido a que concentra una manufactura integral, con procesos que van desde la recepción de materias primas hasta la entrega de productos terminados y empacados.

Lo que se fabrica en esta planta representa el 35% de la producción global de papelería de BIC, con 7.5 millones de productos terminados diariamente y distribución hacia más de 45 países.

Rafael Ramírez reconoció que los artículos de origen chino, comercializados a precios más accesibles en el mercado informal, sí representan un impacto para la industria. “¿Cómo competimos? Empujando de manera adecuada para darle a nuestro cliente final el producto con la calidad”, concluyó.