El peso mexicano mantiene una racha positiva frente al dólar y esta semana se acercó a las 17 unidades por dólar, un nivel que no alcanzaba desde mayo de 2024. La moneda acumula una apreciación de 3.4% y ha recuperado cerca de 60 centavos en las últimas semanas.
El fortalecimiento del peso no responde a un hecho aislado, sino a una combinación de factores financieros, económicos y geopolíticos que han favorecido a la moneda mexicana frente al dólar.
De acuerdo con el análisis del periodista Víctor Piz, uno de los principales factores es el mayor apetito por riesgo en los mercados internacionales, situación que ha contribuido al debilitamiento del dólar y permitido que varias monedas emergentes, particularmente las latinoamericanas, recuperen terreno.
A este escenario se suma el contexto geopolítico, marcado por el conflicto entre Irán y Estados Unidos y la incertidumbre en torno a la situación del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo.
Otro elemento determinante es la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). La expectativa sobre el comportamiento de las tasas de interés estadounidenses influye directamente en el atractivo de los activos denominados en pesos.
También destaca el llamado carry trade, estrategia mediante la cual los inversionistas recurren a financiamiento en economías con tasas de interés bajas para colocar recursos en países donde pueden obtener mayores rendimientos.
En el caso de México, el diferencial entre las tasas de interés nacionales y extranjeras continúa favoreciendo esta estrategia y contribuye a sostener la demanda de pesos.
El desempeño de las exportaciones mexicanas también juega un papel importante. Durante el primer semestre del año, las máquinas para el procesamiento de datos se colocaron como el principal producto de exportación, por encima de los vehículos terrestres y sus partes.
El comportamiento del comercio exterior ha contribuido a consolidar a México como uno de los principales proveedores del mercado estadounidense, lo que ayuda a amortiguar parte de la volatilidad del tipo de cambio.
En este contexto, la relación comercial con Estados Unidos se mantiene como uno de los pilares de la economía mexicana y también representa un factor que contribuye a la fortaleza del peso frente al dólar.