México incrementó sus compras de granos, oleaginosas y productos relacionados durante los primeros ocho meses de 2026, periodo en el que las importaciones alcanzaron 32.9 millones de toneladas, un crecimiento de 6% frente al mismo lapso de 2025.
Los datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), proporcionados por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), muestran que el país adquirió 1.86 millones de toneladas más que durante enero-agosto del año pasado.
El valor de estas compras también aumentó. Entre ambos periodos pasó de 9,788.5 millones a 10 mil 248.9 millones de dólares, equivalente a un incremento de 4.7%.
El maíz fue uno de los principales responsables del crecimiento de las importaciones. Las compras del grano aumentaron 8.1%, al pasar de 15.82 millones a 17.11 millones de toneladas mientras que el mayor incremento se registró en el maíz amarillo, cuyas importaciones llegaron a 16.53 millones de toneladas, 9.% más que en los primeros ocho meses de 2025.
En sentido contrario, las compras de maíz blanco disminuyeron 24.3%, al pasar de 757.8 mil a 573.4 mil toneladas. La reducción del maíz blanco, sin embargo, no fue suficiente para contrarrestar el aumento registrado en las importaciones de maíz amarillo.
La soya también registró un crecimiento considerable en las compras externas de México. Entre enero y agosto se importaron 6.84 millones de toneladas, un aumento de 15.5% anual.
GCMA identificó incrementos particularmente importantes en las compras de grano procedente de Brasil, además de un aumento en las importaciones de pasta de soya. La canola también presentó un crecimiento durante el periodo, con un incremento de 15.2% en sus compras externas.
El crecimiento de las importaciones se registra en un contexto de dependencia del mercado internacional para abastecer el consumo nacional. De acuerdo con el diagnóstico de GCMA, México importa 58% de los granos y oleaginosas que consume. La dependencia varía según el producto: representa 51% en maíz, 72% en trigo, 80% en arroz y 97% en soya.
Para el organismo, las cifras reflejan los retos que enfrenta la producción nacional para competir y garantizar el abasto interno. GCMA relaciona el crecimiento de las importaciones con la falta de condiciones suficientes de rentabilidad y certidumbre para los productores antes de comenzar la siembra.
El organismo señala que la desaparición o reducción de mecanismos como Ingreso Objetivo, Agricultura por Contrato y las coberturas de precios habría limitado las herramientas disponibles para que los productores administren los riesgos relacionados con sus cosechas. Ante este escenario, GCMA plantea recuperar esquemas de agricultura por contrato, coberturas de precios, financiamiento y seguros agrícolas.
El objetivo, según el organismo, sería proporcionar mayor certidumbre a los productores antes de sembrar y reducir el riesgo de que una menor rentabilidad provoque una disminución de la superficie cultivada y, con ello, una mayor dependencia de las importaciones.
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