Xi Jinping sostuvo durante sus declaraciones que Estados Unidos y China tienen tanto la capacidad como la responsabilidad de desarrollar y gestionar la inteligencia artificial de manera que permanezca bajo control humano. El mandatario chino también planteó que la competencia tecnológica entre ambas potencias debe mantenerse dentro de ciertos límites y calificó como necesario que exista una gestión responsable de la tecnología.

Trump, por su parte, ha defendido una expansión acelerada de la IA y ha rechazado en distintas ocasiones propuestas para imponer mayores controles gubernamentales al desarrollo de esta tecnología.

La diferencia de enfoques ocurre mientras compañías y especialistas del sector han advertido sobre riesgos relacionados con el desarrollo de sistemas cada vez más avanzados, entre ellos posibles usos maliciosos, ciberataques y problemas derivados de una eventual pérdida de control sobre sistemas autónomos.

Antes de la reunión entre Trump y Xi, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó que Washington había planteado a funcionarios chinos establecer un mecanismo de comunicación para atender posibles incidentes relacionados con inteligencia artificial.

La propuesta contempla un diálogo bilateral enfocado en seguridad, transparencia y notificación de incidentes importantes relacionados con IA. Sin embargo, hasta el momento no se había anunciado la creación formal de este mecanismo. La propuesta fue discutida previamente entre Bessent y el viceprimer ministro chino He Lifeng durante conversaciones celebradas en Nueva York.

El objetivo sería contar con canales de comunicación en caso de que un incidente relacionado con sistemas de inteligencia artificial represente un riesgo para alguno de los dos países.

La conversación sobre inteligencia artificial ocurre mientras China acelera el desarrollo de sus propios procesadores y modelos para reducir la brecha tecnológica con Estados Unidos.

Uno de los ejemplos recientes es Alibaba, que presentó un nuevo chip de IA y anunció planes para incrementar de manera considerable su capacidad de centros de datos. La empresa china también proyecta entrenar modelos con una cantidad de parámetros mucho mayor que los de sus sistemas actuales.

Al mismo tiempo, Washington mantiene controles sobre la venta a China de determinados semiconductores utilizados para desarrollar y ejecutar sistemas avanzados de inteligencia artificial.