El Gobierno de Estados Unidos anunció la imposición de un arancel de 10% a 60 países, incluido México, bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, bajo el argumento de combatir el trabajo forzado.

La medida entrará en vigor de forma inmediata tras el vencimiento de la tasa temporal impuesta previamente bajo la Sección 122. Sin embargo, la Secretaría de Economía aclaró que este cambio normativo sustituye al esquema anterior, por lo que el trato preferencial y la ventaja arancelaria para el comercio mexicano "se mantienen sin alteraciones".

Tras la tercera ronda de negociaciones bilaterales para la revisión del T-MEC —celebrada del 21 al 23 de julio en la Ciudad de México entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer—, el Gobierno de México confirmó que las exportaciones que cumplen con las reglas de origen del tratado continúan totalmente exentas.

Con ello, alrededor del 85% de los envíos mexicanos al mercado estadounidense conservan una tasa arancelaria de cero.

Durante los tres días de reuniones, las delegaciones de ambos países reportaron avances constructivos en rubros estratégicos como acero, aluminio, derivados, fortalecimiento de cadenas regionales de valor y sustitución de importaciones procedentes de Asia.

La delegación estadounidense precisó que la transición del mecanismo arancelario responde a una política comercial global y a sus ajustes normativos internos, descartando un impacto negativo directo sobre la estructura del T-MEC.

Ambas representaciones acordaron realizar una cuarta ronda de conversaciones bilaterales durante la primera quincena de septiembre de 2026. El objetivo del nuevo encuentro será consolidar los acuerdos en materia de competitividad y seguridad económica para la región de Norteamérica, de cara a la evaluación formal del acuerdo comercial.