La Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) cumplirá 50 años en noviembre próximo, consolidada como uno de los principales espacios para la conservación, investigación y difusión de la memoria fotográfica de México. El INAH confirmó que la institución fue fundada en 1976, en Pachuca, Hidalgo, a partir de la adquisición del Archivo Casasola.
Actualmente, el acervo reúne poco más de un millón 220 mil fotografías de autores como Guillermo Kahlo, Tina Modotti, Manuel Álvarez Bravo, Hugo Brehme y Nacho López, además del fondo Casasola. En sus colecciones pueden encontrarse imágenes de personajes como Emiliano Zapata, Diego Rivera, José Clemente Orozco, María Conesa, Agustín Lara, Cantinflas y Tin Tan.
Juan Carlos Valdez Marín, director del Sistema Nacional de Fototecas (Sinafo) y de la Fototeca Nacional del INAH, explicó que el recinto resguarda 50 colecciones con material producido durante los últimos 179 años, desde 1847 hasta la actualidad. El propio INAH señala que el acervo supera el millón de piezas y constituye uno de los principales repositorios de la memoria visual del país.
La Fototeca Nacional recibe únicamente donaciones. Entre las incorporaciones más recientes se encuentra una colección dedicada a las cascadas de Chiapas, integrada por imágenes del fotógrafo Mario Alberto Cuesta Vázquez.
Valdez Marín reconoció que el recinto ya alcanzó 82 por ciento de ocupación, por lo que la institución analiza la posibilidad de contar en el futuro con instalaciones de mayor capacidad. La propuesta contempla incluso triplicar el espacio actual para crear un centro fotográfico con áreas de resguardo, conservación, catalogación y digitalización, además de servidores, auditorio, talleres infantiles, tienda, cafetería y un museo de mayores dimensiones.
A 50 años de su fundación, el director consideró que la Fototeca Nacional se encuentra en una etapa de madurez y se ha consolidado como un referente nacional e internacional de lo que actualmente representa una fototeca contemporánea.
En materia de conservación, el personal realiza labores como limpieza superficial, estabilización de piezas fracturadas o rotas y restauración básica, principalmente en impresiones sobre papel. De acuerdo con Valdez Marín, la institución interviene alrededor de 10 mil piezas cada año y más de 85 por ciento de la colección se encuentra en condiciones adecuadas para su resguardo y consulta.
La digitalización también forma parte de las labores permanentes. Cada año se procesan alrededor de 20 mil piezas y actualmente existen cerca de 900 mil imágenes en baja resolución para difusión en línea, además de más de 450 mil en alta resolución.
Entre las colecciones que han ingresado recientemente se encuentra una dedicada a la arquitectura mexicana, donada por el Sindicato Nacional de Arquitectos Restauradores del INAH, con más de 13 mil diapositivas en formato de 35 milímetros. También ingresó el archivo completo del fotógrafo Carlos Jurado, una colección de Pandurang Khankhoje sobre Tina Modotti realizada durante su investigación en la Universidad de Chapingo y el archivo del fotoperiodista Ulises Castellanos, que documenta al país entre 1980 y 2000.
La colección más reciente corresponde a las cascadas de Chiapas y está integrada por 33 imágenes a color. Según explicó Valdez Marín, muchas de las cascadas retratadas ya no existen. Las fotografías fueron realizadas mediante piezografía sobre papel de algodón y con tintas especiales, con una permanencia estimada de al menos 100 años.
La Fototeca Nacional no recibe archivos en comodato porque, de acuerdo con su director, representaría invertir recursos públicos en colecciones que eventualmente podrían regresar a sus propietarios y ser comercializadas. Tampoco se ha establecido la posibilidad de adquirir fotografías debido a las necesidades de infraestructura y al costo que implican su conservación y resguardo.
A esto se suma, señaló Valdez Marín, la falta de una cultura consolidada de comercialización de archivos fotográficos en México, pues los propietarios suelen asignar precios elevados a sus colecciones. La institución también recibe imágenes contemporáneas mediante el Programa Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda.
Para aceptar una donación, la Fototeca considera principalmente que el material sea de interés público y posea cualidades documentales.
Entre las principales fortalezas del acervo se encuentra su diversidad, encabezada por el Archivo Casasola, colección que dio origen a la institución y que durante un periodo también le dio su nombre. El INAH destaca que la Fototeca Nacional conserva más de un millón de piezas producidas por miles de autores y distribuidas en decenas de colecciones.
Además del fondo Casasola, el acervo incluye las colecciones Arnulfo Viveros, Aurelio Escobar, Carmen Cook, Casanova Konzevik, Consejo Mexicano de Fotografía, Cruces y Campa, David Maawad, Eduardo Oropeza, Enrique Cervantes, Expedición Cempoala, Familia Álvarez Bravo y Urbajtel, Felipe Teixidor, Hoffmann, Hugo Brehme, Ignacio Rodríguez Monroy, Observatorio Tacubaya y Prehispánica, entre muchas otras.
La historia de la Fototeca Nacional está estrechamente vinculada con el Archivo Casasola, adquirido por el gobierno mexicano en 1976 y puesto bajo resguardo del INAH, hecho que dio origen al recinto en el Ex Convento de San Francisco, en Pachuca.
Fototeca Nacional del INAH cumple 50 años con más de un millón 220 mil fotografías
La Fototeca Nacional del INAH está a punto de cumplir 50 años resguardando parte de la memoria visual de México.
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