El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que la administración del presidente Donald Trump trabaja en una nueva ronda de aranceles para decenas de países, aunque evitó precisar cuáles serán las naciones afectadas o los productos que estarán sujetos a los nuevos gravámenes.

"Esperamos que haya novedades pronto", declaró Greer en una entrevista con CNBC, luego de ser cuestionado sobre una publicación del Financial Times que señala que las nuevas medidas podrían anunciarse esta misma semana. El funcionario explicó que aún no puede precisar la fecha de entrada en vigor de los aranceles debido a que primero debe informar al Congreso y a las partes involucradas.

El anuncio ocurre a pocos días de que expire la vigencia de los aranceles implementados el pasado 24 de febrero por la administración Trump, en caso de que el Congreso estadounidense no apruebe su prórroga.

En paralelo, el presidente estadounidense firmó decretos para imponer aranceles adicionales del 50 % a diversos productos procedentes de Canadá, al argumentar que ese país mantiene un "trato discriminatorio" hacia Estados Unidos en sectores como el alcohol, los automóviles y los productos lácteos.

De acuerdo con la Casa Blanca, las nuevas tarifas entrarán en vigor dentro de 30 días y abarcarán productos como vino, palos de hockey y cemento. No obstante, quedarán excluidas las importaciones del sector energético, la potasa y los bienes que ya están sujetos a aranceles específicos por sector.

En términos generales, los nuevos gravámenes alcanzarán a mercancías que ingresan a Estados Unidos bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), una excepción que hasta ahora había protegido buena parte del comercio regional desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.

Tras el anuncio, el primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó la medida como una violación al T-MEC, aunque descartó una confrontación inmediata y anunció que su gobierno buscará una solución mediante el diálogo con Washington.

Carney señaló que la decisión forma parte de "una serie de acciones comerciales unilaterales de Estados Unidos" y de medidas que, aseguró, también representan amenazas a la soberanía canadiense. "Reconociendo que Estados Unidos ha estado transformando todas sus relaciones comerciales, incluidas las cubiertas por el T-MEC, durante los últimos 18 meses, Canadá ha presentado una serie de propuestas detalladas e integrales para resolver esta disputa y modernizar el T-MEC", indicó el mandatario en un comunicado difundido en redes sociales.

El jefe del gobierno canadiense afirmó que Ottawa está dispuesta a intensificar las conversaciones en las próximas semanas para resolver las diferencias y reiteró que su administración mantiene el compromiso con el libre comercio. "Canadá está dispuesta a participar activamente para abordar los asuntos pendientes con Estados Unidos en beneficio mutuo de nuestros ciudadanos", sostuvo.

Al mismo tiempo, advirtió que su país se reserva el derecho de responder con medidas equivalentes si las acciones de Washington continúan afectando el comercio bilateral. "Esta disputa comercial ha incrementado los costes para las familias, particularmente en Estados Unidos", afirmó Carney, quien agregó que su gobierno continuará trabajando para proteger a los trabajadores, agricultores, empresas y familias canadienses mientras avanzan las negociaciones con la administración estadounidense.