El crecimiento poblacional de Puebla se concentró principalmente fuera de la capital durante los últimos cinco años, con municipios de la zona metropolitana y del interior del estado que registraron aumentos de hasta 39.6%, mientras que el municipio de Puebla apenas incrementó su población 0.6%.

Los datos de la Encuesta Intercensal (EIC) 2025 y el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que este desplazamiento fue particularmente marcado en municipios como Ocoyucan, Coronango, Cuautlancingo y San Andrés Cholula.

En el conjunto del estado, la población pasó de 6 millones 583 mil 278 habitantes en 2020 a 6 millones 851 mil 933 en 2025, un incremento de alrededor de 4%. El mayor crecimiento en la periferia metropolitana correspondió a Ocoyucan, cuya población aumentó 39.6%, al pasar de 42 mil 669 a 59 mil 547 habitantes.

Le siguió Coronango, con un crecimiento de 17.9%, al pasar de 46 mil 836 a 55 mil 195 habitantes. Cuautlancingo incrementó su población 17.5%, de 137 mil 435 a 161 mil 496 personas, mientras que San Andrés Cholula registró un aumento de 16.5%, al pasar de 154 mil 448 a 179 mil 959 habitantes.

El fenómeno no se limitó a la zona metropolitana de Puebla. Entre los municipios del interior que presentaron los mayores incrementos aparece Cuautinchán, con 22.8%, al pasar de 12 mil 340 a 15 mil 154 habitantes. En Honey, la población creció 22.2%, de 6 mil 687 a 8 mil 174 habitantes; mientras que Nopalucan registró un aumento de 21.8%, al pasar de 27 mil 292 a 33 mil 243 personas.

Por su parte, Cuapiaxtla de Madero creció 20.7%, de 10 mil 542 a 12 mil 724 habitantes; Santiago Miahuatlán aumentó 19.7%, de 30 mil 309 a 36 mil 277, y San José Chiapa tuvo un incremento de 17.9%, al pasar de 10 mil 443 a 12 mil 309 habitantes.

En contraste, varios municipios de la Sierra Norte y la Mixteca registraron disminuciones poblacionales. Entre ellos se encuentran Huehuetla, Tlapacoya, San Felipe Tepatlán, Tuzamapan de Galeana, Tlacuilotepec, San Miguel Ixitlán, Chinantla, San Martín Totoltepec, Caltepec y Xicotlán.

El urbanista y catedrático de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Octavio Flores Hidalgo, explicó que factores como el precio de la vivienda, la disponibilidad de suelo y la expansión inmobiliaria contribuyen al desplazamiento de población hacia municipios periféricos.

A esto se suma la cercanía con zonas industriales y centros de empleo, así como la posibilidad de acceder a vivienda que puede resultar más económica que en las áreas centrales de la ciudad.

Flores Hidalgo señaló como ejemplos a Ocoyucan, Cuautlancingo, Coronango y San Andrés Cholula, municipios que originalmente tenían una dinámica predominantemente rural o de pequeñas localidades, pero que fueron incorporándose progresivamente a la expansión de la zona urbana.

El desarrollo inmobiliario y la llegada de empresas también han modificado la dinámica de estos territorios. En el caso de Ocoyucan, el especialista relacionó el crecimiento con la expansión de desarrollos habitacionales como Lomas de Angelópolis.

Otro caso es San José Chiapa, cuyo crecimiento poblacional coincide con la presencia de empresas del sector automotriz, lo que puede favorecer que trabajadores busquen establecerse cerca de sus centros laborales.

El aumento de habitantes también representa un desafío para los municipios receptores, debido a que buena parte de su infraestructura fue diseñada para atender poblaciones considerablemente menores. Entre los principales problemas se encuentran la capacidad de las redes de agua potable y drenaje, así como las condiciones de movilidad y otros servicios públicos.

El urbanista advirtió que la transformación de municipios que antes funcionaban como pueblos o pequeñas ciudades hacia zonas urbanas de mayor escala puede generar presión sobre una infraestructura que no fue diseñada para el crecimiento actual.

La situación también plantea diferencias entre municipios debido a sus normas de ordenamiento territorial y desarrollo urbano, que pueden permitir distintas densidades y formas de aprovechamiento del suelo.

El comportamiento demográfico registrado entre 2020 y 2025 muestra un cambio en la distribución de la población: mientras la capital prácticamente mantuvo su tamaño poblacional, varios municipios de su entorno crecieron a tasas considerablemente mayores.

Para Flores Hidalgo, este fenómeno requiere replantear el modelo de expansión urbana y evitar que el crecimiento continúe de manera dispersa sin una planeación suficiente. Entre las alternativas planteadas por el especialista están el aprovechamiento de territorios urbanos abandonados, la mejora de los servicios existentes, la recuperación de espacios y la creación de cinturones verdes que ayuden a contener la expansión de las ciudades.

También propuso avanzar hacia modelos de ciudades más compactas, con un mejor aprovechamiento del suelo urbano y mayor capacidad para atender a la población que ya habita en estas zonas.