El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, aseguró este miércoles ante la Asamblea General de Naciones Unidas que su país no cederá ante la presión militar y económica de Estados Unidos, aunque afirmó que Teherán está dispuesto a dialogar y negociar una salida diplomática al conflicto.

El discurso ocurrió un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera ante el mismo foro que enfrenta una decisión sobre si alcanzar un acuerdo con Irán o "aniquilar" a la República Islámica.

Pezeshkian respondió que las amenazas, sanciones y presiones estadounidenses no harán que Irán se someta. "Estamos dispuestos al diálogo, la diplomacia y las negociaciones, sin aceptar el lenguaje de la fuerza", sostuvo el mandatario iraní.

La intervención se produjo mientras Washington y Teherán mantienen contactos indirectos para intentar encontrar una salida al conflicto. El martes, el canciller iraní Abbas Araghchi y el enviado estadounidense Steve Witkoff participaron en conversaciones mediadas por Qatar al margen de la Asamblea General de la ONU.

Uno de los principales puntos planteados por Pezeshkian fue el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de energía. El presidente iraní sostuvo que cualquier acuerdo debe contemplar el levantamiento del bloqueo naval estadounidense y garantizar el acceso de Irán a esta vía marítima.

Teherán también ha planteado la posibilidad de reabrir el estrecho en un plazo de siete días si Estados Unidos levanta el bloqueo y reduce la presión militar, según propuestas transmitidas mediante intermediarios.

Reuters reportó este miércoles que Irán estaba revisando la respuesta estadounidense a sus propuestas para levantar el bloqueo naval y reabrir el paso por Ormuz, aunque funcionarios iraníes señalaron que ambas partes permanecen alejadas de un acuerdo.

Durante su intervención, el mandatario iraní acusó a Estados Unidos e Israel de haber cometido actos de terrorismo contra Irán y mostró ante la Asamblea General fotografías del fallecido líder supremo Ali Khamenei y de víctimas de ataques ocurridos durante el conflicto.

Pezeshkian también mencionó el ataque contra una escuela primaria en Minab y otro contra un complejo deportivo en Lamerd, que, según las autoridades iraníes, dejaron numerosas víctimas civiles.

Estados Unidos ha señalado que investiga lo ocurrido en Minab y ha negado haber atacado el complejo de Lamerd. Por ello, las cifras y responsabilidades mencionadas durante el discurso deben entenderse como parte de las acusaciones presentadas por el gobierno iraní y no como hechos establecidos de manera independiente.

Pezeshkian también afirmó que Irán no renunciará a su derecho a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos, aunque aseguró que su gobierno no busca fabricar armas nucleares.

La posición contrasta con la exigencia estadounidense de que Teherán abandone cualquier capacidad que pueda conducir al desarrollo de un arma nuclear. El secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró que Washington no permitirá que Irán obtenga una bomba nuclear y advirtió que, si no existe un acuerdo, podrían mantenerse las sanciones y otras opciones.

Los contactos entre funcionarios iraníes y estadounidenses representan las primeras conversaciones directas de alto nivel desde junio, aunque hasta ahora no han producido un acuerdo definitivo.

El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, señaló que las conversaciones estuvieron centradas en las condiciones de Teherán, entre ellas el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo naval y la liberación de activos iraníes congelados.

Mientras tanto, el gobierno de Trump mantiene la presión sobre Irán y la situación en torno al estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales puntos de conflicto.

El discurso de Pezeshkian dejó así dos mensajes simultáneos: Irán rechaza someterse a las amenazas de Washington, pero mantiene abierta la posibilidad de alcanzar un acuerdo mediante negociaciones.