La histórica clasificación de la Selección Mexicana a los octavos de final del Mundial 2026, tras vencer 2-0 a Ecuador, se tiñó de luto nacional, pues lo que debió ser una jornada de fiesta colectiva terminó en tragedia con un saldo de al menos seis personas muertas y nueve heridas, dividido entre un sangriento atentado perpetrado en Yautepec, Morelos, y una asfixia masiva en el corazón de la Ciudad de México.

La noche del martes 30 de junio, familias enteras se congregaron en la cancha de usos múltiples del barrio de Rancho Nuevo, en Yautepec, para seguir la transmisión del partido, pero la convivencia fue interrumpida con brutalidad cuando un comando armado abrió fuego de manera directa contra los asistentes. La Fiscalía General del Estado de Morelos confirmó el fallecimiento de tres personas —dos mujeres y un hombre—, además de nueve lesionados, entre los que se reportaron menores de edad.

Las primeras líneas de investigación apuntan a que la agresión no fue un hecho al azar. Los reportes oficiales indican que el ataque iba dirigido contra Sandra Fernández Gómez, aspirante de Morena a la presidencia municipal de Yautepec para las elecciones de 2027, quien había organizado el evento masivo.

La Fiscalía estatal anunció que activó el Protocolo con Perspectiva de Género para el delito de Feminicidio, mientras que la gobernadora Margarita González Saravia condenó el acto e instruyó a la Mesa de Coordinación para la Paz a cazar a los responsables.

Al mismo tiempo, la euforia desbordada provocó un desastre logístico en la Ciudad de México. De acuerdo con estimaciones de la agencia Reuters, más de un millón de personas colapsaron el Paseo de la Reforma y las inmediaciones del Ángel de la Independencia. La marea humana derivó en empujones masivos, desmayos y un embudo mortal que cobró la vida de tres personas por asfixia: un hombre de 44 años, una joven de 19 años y una mujer de 48 años.

Los equipos de emergencia localizaron a las víctimas inconscientes en el cruce de las calles Hamburgo y Lancaster, en la colonia Juárez, donde paramédicos y bomberos les aplicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) antes de trasladarlas a hospitales, donde finalmente fallecieron. La mañana de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la Jefatura de Gobierno de la CDMX expresaron sus condolencias a las familias de los fallecidos, en una jornada donde la falta de control de masas transformó el júbilo futbolístico en una pesadilla.