Irán estudia la posibilidad de permitir que países europeos participen en las labores de desminado del estrecho de Ormuz, una medida que marcaría un cambio en su postura y que podría facilitar la reapertura de esta ruta estratégica para el comercio mundial, además de destrabar las negociaciones con Estados Unidos.

Aunque públicamente Teherán ha sostenido que no aceptará la intervención de gobiernos extranjeros en la limpieza de minas marinas, fuentes diplomáticas consultadas bajo condición de anonimato señalaron que, en reuniones privadas celebradas en las últimas semanas, las autoridades iraníes han mostrado una mayor disposición a considerar la participación europea.

Hasta el momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán no ha emitido una postura oficial sobre estas versiones.

La eventual incorporación de países europeos en una misión de desminado ofrecería una garantía independiente para las industrias naviera y aseguradora sobre la seguridad del estrecho, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo y gas natural licuado, afectada por más de cinco meses de conflicto militar.

El posible acuerdo también abriría la puerta a un avance en las negociaciones diplomáticas para reducir las tensiones entre Irán y Estados Unidos. Ayer, tanto el gobierno de Qatar como el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, señalaron que un entendimiento relacionado con el estrecho de Ormuz podría concretarse en el corto plazo.

No obstante, una eventual misión europea dependería de que Irán otorgue garantías de seguridad a las embarcaciones militares que participen en las operaciones y de que el alto al fuego vigente se mantenga estable.

Además, el plan requiere el aval de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), fuerza militar que ha protagonizado diversos incidentes contra embarcaciones que cruzan la zona.

Fuentes cercanas a las conversaciones indicaron que dentro del propio gobierno iraní persisten diferencias. Mientras algunos sectores consideran viable aceptar apoyo internacional, integrantes de la Guardia Revolucionaria defienden que únicamente Irán debe encargarse de retirar las minas.

Otro de los puntos que mantiene estancadas las negociaciones es el control futuro del estrecho de Ormuz. Teherán insiste en administrar la vía marítima y conservar el cobro por su utilización, una exigencia rechazada por Washington.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió el lunes que Irán enfrenta una "última oportunidad" para alcanzar un acuerdo y amenazó con reanudar los ataques aéreos si no prosperan las conversaciones.

En paralelo, Qatar confirmó que ya circula entre las partes un borrador de acuerdo para reactivar el diálogo entre Washington y Teherán, mientras que Omán continúa desempeñando un papel clave como mediador debido a que comparte el control geográfico del estrecho.

Las negociaciones también contemplan la creación de un nuevo canal principal de navegación; sin embargo, algunas fuentes señalaron que esa ruta permanecería minada, por lo que sería indispensable completar primero las labores de limpieza.

Estados Unidos también impulsa que sus aliados certifiquen la seguridad del estrecho para restablecer plenamente el tránsito marítimo y garantizar el suministro internacional de energía.

Hasta ahora, Irán había rechazado cualquier iniciativa internacional de desminado. En junio, el viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, afirmó que "el desminado es realizado exclusivamente por Irán y ningún otro país", en respuesta a una propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, para impulsar una operación internacional en la zona.