La hipertensión arterial sistémica y otros padecimientos cardiovasculares provocaron 5,449 defunciones en Puebla durante el primer semestre de 2024, de acuerdo con las últimas cifras disponibles de las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Durante ese periodo, las enfermedades del corazón fueron la principal causa de muerte en el estado. Del total de defunciones registradas entre enero y junio, 2,771 correspondieron a mujeres y 2,678 a hombres. Al distribuir las 5,449 defunciones entre los 182 días que comprende el primer semestre de 2024, el promedio es de aproximadamente 30 muertes diarias relacionadas con enfermedades del corazón en Puebla.

Los datos del INEGI agrupan estos fallecimientos bajo la categoría “Enfermedades del corazón, excepto paro cardíaco”, que contempla padecimientos como hipertensión arterial sistémica, cardiopatía isquémica e insuficiencia cardíaca.

La cardiopatía isquémica ocurre cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre oxigenada debido al estrechamiento o bloqueo de las arterias coronarias. En tanto, la insuficiencia cardíaca se presenta cuando el corazón no logra bombear sangre de manera eficiente para cubrir las necesidades del organismo.

Francisco Javier Roberto Enrique Reyes, especialista en cirugía y cirugía cardiovascular de la Cruz Roja, señaló que uno de los padecimientos que afecta la salud cardiovascular de la población en Puebla es la hipertensión arterial sistémica.

Explicó que este padecimiento ocurre cuando la presión arterial se eleva y obliga al corazón a realizar un mayor esfuerzo para bombear y distribuir la sangre. Cuando no se controla, puede ocasionar daños en órganos como el cerebro, el corazón y los riñones, además de incrementar el riesgo de infartos y embolias.

El especialista relacionó la hipertensión con factores como el sedentarismo, el consumo elevado de sal y el estrés. “La hipertensión arterial sistémica se da por varias circunstancias: la vida sedentaria que se lleva en la ciudad, mucha ingesta de sal, el estrés que se vive en una ciudad agitada”.

En este sentido, destacó la importancia de modificar hábitos para reducir los riesgos cardiovasculares, principalmente mediante la actividad física y la reducción de los periodos prolongados de inactividad.

La alimentación también representa un factor relevante. El especialista señaló que el consumo frecuente de productos con altas cantidades de sal, como jamón, chorizo, quesos salados y otros alimentos conservados, puede contribuir al aumento de la presión arterial.

A esto se suma el incremento de peso relacionado con el sedentarismo. “Ya tenemos el exceso de sal, más la vida sedentaria que nos hace subir de peso. Todo esto es carga al corazón”.

El médico también identificó un cambio en la edad de los pacientes que presentan enfermedades cardiovasculares. Explicó que actualmente llegan a los servicios de urgencias personas de entre 30 y 40 años con infartos, mientras que anteriormente estos padecimientos se observaban con mayor frecuencia entre personas de 50 y 60 años.

Enriquez Reyes consideró que el sedentarismo puede estar relacionado con este escenario. Recordó que anteriormente era más común que niñas, niños y adolescentes realizaran actividades físicas como caminar, correr, andar en bicicleta o jugar futbol. “El transporte motorizado ha llevado a la inactividad y a la vida sedentaria que hace que los más jóvenes ahora suban de peso”.

A estos factores se suma el consumo elevado de azúcar y el aumento de peso desde edades tempranas. De acuerdo con el especialista de la Cruz Roja, el sobrepeso durante la adolescencia puede favorecer el desarrollo de problemas cardiovasculares, aunque las complicaciones graves pueden aparecer años después. “Incluso si la infancia ya se vive con sobrepeso, ya puede pensarse que desde esa edad el corazón ya empieza a someterse a sufrimiento”.

En su experiencia, algunas de estas consecuencias comienzan a manifestarse en adultos jóvenes, incluidos pacientes de 30 y 40 años que llegan a urgencias por infartos y personas que pueden presentar hipertensión desde edades más tempranas.

El médico precisó que la Cruz Roja en Puebla no es un centro de referencia especializado en enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, por su ubicación recibe pacientes que presentan emergencias en calles o zonas cercanas y buscan atención en el servicio de urgencias más próximo. “Hemos recibido pacientes con problemas coronarios porque los tomó en la calle y por cercanía llegaron aquí. Somos un centro de afluencia por la urgencia”.

De acuerdo con la estimación del especialista, aproximadamente 2 de cada 10 personas atendidas en urgencias presentan algún problema cardiovascular.

Entre los síntomas que deben tomarse en cuenta se encuentra la falta de aire o disnea, especialmente cuando aparece al realizar actividades que anteriormente podían efectuarse sin dificultad. “Queremos subir las escaleras y nos falta el aire, no andamos bien. Si tenemos que caminar rápido en una calle y ya tengo que parar porque me falta el aire, ya no estamos bien”.

Otro signo de alerta es la opresión precordial, descrita como una sensación de compresión en el tórax que puede estar relacionada con problemas en la circulación coronaria. Las arterias coronarias son las encargadas de llevar sangre al músculo cardíaco. Cuando alguna comienza a obstruirse puede producirse angina, cuya manifestación puede incluir presión u opresión en el pecho.

El estrés también fue señalado como un factor que puede afectar la salud cardiovascular. El médico explicó que sus manifestaciones pueden variar y que durante las consultas identifica conductas como movimientos repetitivos, comer de manera compulsiva o fumar constantemente.

El tabaquismo representa otro factor de riesgo para el sistema cardiovascular debido a los efectos de la nicotina sobre las arterias coronarias. La calidad del sueño también forma parte de los aspectos que el especialista considera durante la consulta. “Una constante que suelo identificar en mi consulta cuando hago la pregunta: ¿está durmiendo bien? Y la respuesta es, no”.

El médico explicó que el sueño es parte de los mecanismos de descanso y recuperación del organismo, por lo que los problemas persistentes para dormir pueden acompañar situaciones de estrés. El especialista advirtió que mantener durante periodos prolongados factores como el sedentarismo, sobrepeso, consumo elevado de sal, tabaquismo y estrés puede repercutir en la salud cardiovascular.