El senador con licencia y aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en Nuevo León, Waldo Fernández González, afirmó que la confrontación constante entre el Poder Ejecutivo estatal y el Congreso local responde a agendas partidistas y no al beneficio de la ciudadanía.

El político sostuvo que la disputa institucional no se limita a la actual gestión de Samuel García, sino que se arrastra desde la administración del exgobernador Jaime Rodríguez Calderón, acumulando 11 años de desencuentros continuos en materia presupuestal, vetos ejecutivos y reformas electorales.

Durante su posicionamiento, Fernández denunció que, pese al choque público y a las acusaciones mutuas de persecución institucional, Movimiento Ciudadano y el bloque conformado por el PRI y el PAN han demostrado la capacidad de pactar cuando se trata de repartir cuotas de poder.

Como antecedente de estas negociaciones, recordó el inicio del actual sexenio en 2021, cuando ambas fuerzas en el Congreso aprobaron por unanimidad designaciones en el Tribunal de Justicia Administrativa; “cuando se trata de repartir dinero, espacios políticos o de sacar reformas a modo que le convenga a los dos bloques, ahí sí se ponen de acuerdo”, cuestionó.

El aspirante cuestionó que esa disposición para lograr consenso desaparezca al momento de abordar problemáticas prioritarias para la población metropolitana, como la movilidad, la contaminación o el abastecimiento de agua.

El señalamiento se enmarca en la contienda interna de la coalición Morena-PVEM-PT para definir la candidatura a la gubernatura de Nuevo León rumbo a los comicios de 2027. Desde que obtuvo licencia indefinida en el Senado el pasado 17 de junio, Fernández ha centrado su discurso en la falta de gobernabilidad en la entidad, utilizando la parálisis institucional como argumento central para promover un cambio político en el estado.