La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Puebla encendió las alarmas ante el inminente recorte de personal en la planta de Volkswagen de México y la cancelación indefinida del tercer turno en las líneas del Jetta y la Tiguan.
A través de un posicionamiento institucional, el sector empresarial advirtió que la supresión de puestos de trabajo —que trascendidos de la base laboral colocan entre 900 y 1,200 bajas— no solo destruye los proyectos de vida de las familias de los obreros, sino que amenaza con desatar un "efecto dominó" devastador sobre la extensa cadena de proveedores y servicios en la entidad.
Pese a que la armadora de Cuautlancingo y el Sindicato Independiente (SITIAVW) alcanzaron un preconvenio salarial del 10.04% que evitó la huelga, el sindicato patronal subrayó que el acuerdo no resuelve la crisis estructural que atraviesa el sector a nivel global.
Ante la incertidumbre de los técnicos y el reclamo a la cúpula sindical por el sigilo en las bajas, la Coparmex urgió a convocar a una mesa de trabajo tripartita con autoridades y representación laboral para trazar una política económica de contingencia.
El organismo enfatizó que los ajustes en la automotriz deben abordarse dentro de la reconfiguración económica global, priorizando el desarrollo humano y la competitividad regional para evitar la pérdida masiva de empleo directo e indirecto.