En un mensaje transmitido por cadena nacional, la presidenta interina Delcy Rodríguez intentó contener la ola de críticas políticas y ciudadanas provocadas por el anuncio de un acuerdo energético bilateral con Washington. 

La mandataria se vio obligada a intervenir en la televisión pública para moderar la narrativa triunfalista de la Casa Blanca y defender la legitimidad constitucional de un convenio que compromete el 22% de las reservas petroleras venezolanas por los próximos 25 años.

Durante su alocución, Rodríguez insistió en que el Estado "conserva intacta la soberanía sobre sus recursos naturales" e intentó justificar la cesión de 17 yacimientos estratégicos asegurando que "de nada sirve tener petróleo bajo tierra si no se traduce en bienestar". 

Con un tono defensivo frente a los señalamientos de la oposición —que acusa a la administración de concretar una capitulación geopolítica y un expolio a espaldas del país—, la jefa del Ejecutivo interino centró sus argumentos en los retornos tributarios proyectados (regalías del 16% e Impuesto Sobre la Renta del 34%) y en la urgencia de atraer tecnología estadounidense para reactivar una industria paralizada. 

Sin embargo, la brecha entre el discurso oficialista sobre la "recuperación nacional" y la retórica de control de Washington sigue avivando el escepticismo sobre el verdadero margen de negociación de Caracas.