Dejó este plano existencial el ex general serbobosnio, Ratko Mladic, a sus 84 años de edad. Seguro unos cuantos centenares, quizás miles de militares y nacionalistas serbios lo añorarán. Pero otros centenares de miles de musulmanes, croatas, serbios, macedonios, eslovenos e incluso serbios, harán una mueca agria al recordar a quien fue uno de los mayores genocidas y asesinos de la segunda mitad del siglo XX.

Las autoridades del Mecanismo Residual Internacional para los Tribunales Penales (MTPI) confirmaron, hace escasas horas, el deceso de quien llevaba 15 años en la prisión de La Haya -Países Bajos- luego de ser juzgado y condenado por las atrocidades cometidas durante las guerras que provocaron la desintegración de la extinta ex Yugoslavia.

Condenado a cadena perpetua, Mladic purgaba de esta manera su atroz crimen que consistió en una limpieza étnica de varios miles de musulmanes bosnios, en la ciudad de Srebrenica -de la propia Bosnia-Herzegovina- entre el 13 y el 23 de julio de 1995. En aquellos días, después de tomar militarmente la ciudad con sus tropas serbobosnias, Mladic separó a mujeres, hombres, niños y ancianos y ejecutó a todo varón con capacidad para portar un arma. 8 mil en total. Algunos no habían cumplido los 12 años de edad. 

Esta matanza execrable, unida al famoso sitio de Sarajevo -llevado a cabo por el ejército serbio entre 1992 y 1996- llevaron al tridente serbio -Ratko Mladic, Slobodan Milosevic, presidente de Serbia, y Radovan Karadzic, presidente de la república de Srpska- a ser perseguidos, capturados, juzgados y condenados a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) en las 2 primeras décadas del presente siglo. A día de hoy, el único con vida es Radovan Karadzic.

Ninguno de los 3 se arrepintió jamás de las atrocidades realizadas en los años 90. Los europeos de finales del siglo XX asistían -asistíamos- con estupor a lo que era, en toda regla, un resurgir de los asesinatos por odio en el centro de Europa. Genocidios explícitos, pues, en lo que supuso la eliminación sistemática de población de nacionalidad bosnia-herzegovina, croata, macedonia y kosovar, y de religión musulmana y católica. Todo aquel que no fuera serbio y ortodoxo de religión podía y era, en muchos casos, perseguido. Revivía Europa la pesadilla de los pogromos y del genocidio de la Alemania nazi hacia la población judía, gitana etc…en los años 30 y 40 del siglo XX.

El afán supremacista de los políticos serbios -una vez fallecido, en 1980, el líder carismático y unificador de Yugoslavia, el mariscal Josip Broz Tito- inició una carrera desenfrenada por imponer su cultura, su lengua, sus tradiciones y su religión al resto de comunidades que constituían Yugoslavia.

A partir de los años 90 iniciaron las secesiones -pacífica, como el caso excepcional de Eslovenia- y las hostilidades que llevaron a más de una década de guerras cruentas, carentes de códigos de honor mínimos.

La justicia internacional revisó jurisprudencia y encontró en los juicios de Nuremberg -donde se juzgaron y sentenciaron a los más importantes jerarcas nazis, que no habían querido suicidarse, tras la Segunda Guerra Mundial- un buen precedente para establecer lo que fue la CPI (Corte Penal Internacional), un tribunal internacional que juzga los crímenes más graves: genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. 

Ruanda y la ex Yugoslavia -en los años 90 del siglo pasado- recibieron no pocos culpables que alcanzaron sentencias condenatorias. Hoy se va Mladic, pero la vergüenza de sus oprobiosos actos manchó su memoria hace décadas.

 

Dr. Oscar Tendero García, catedrático de Historia y de Geopolítica internacional. Conferencista. Asesor.

Facebook: Oscar Tendero

IG: @oscar_tendero

X: @oscar_tendero

TikTok: oscar.tendero

Spotify: Claves del Mundo – Oscar Tendero

YouTube: @ClavesdelMundo