China acordó importar al menos 10 millones de toneladas métricas de carbón estadounidense durante 2027 y otros 10 millones en 2028, de acuerdo con la Casa Blanca, en uno de los acuerdos alcanzados entre Washington y Pekín para reducir las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo.

El entendimiento contempla además que ambos países busquen condiciones arancelarias más favorables para productos considerados no sensibles por un valor aproximado de 30 mil millones de dólares.

Entre los bienes estadounidenses incluidos en las negociaciones se encuentran productos agrícolas, mariscos, madera, cosméticos y dispositivos médicos. En sentido contrario, el acuerdo contempla productos chinos como pequeños electrodomésticos, juguetes, artículos navideños y sillas de seguridad para niños.

Los anuncios se producen después de la reunión que sostuvieron el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping, en el marco de las conversaciones destinadas a estabilizar la relación comercial entre ambos países.

Aunque la Casa Blanca presentó el compromiso de compra de carbón como parte de los resultados alcanzados, el comunicado difundido por el Gobierno chino no mencionó de manera explícita esas adquisiciones.

Pekín sí confirmó que los equipos comerciales de ambos países alcanzaron acuerdos sobre distintos productos y respaldó las conversaciones para reducir aranceles sobre bienes por unos 30 mil millones de dólares. También hizo referencia a la extensión de la tregua comercial, aunque sin precisar un nuevo plazo.

El sector energético ocupa un lugar relevante para la administración de Trump, que ha impulsado medidas para fortalecer la producción estadounidense de combustibles y carbón.

El acuerdo con China podría representar una salida adicional para los productores estadounidenses de carbón, aunque sus efectos dependerán de que los compromisos anunciados por Washington se concreten y de las condiciones comerciales que finalmente establezcan ambos gobiernos.

Otro de los elementos que llamó la atención fue la ausencia de Taiwán en los comunicados difundidos después de la reunión entre Trump y Xi. Pekín ha insistido en que Taiwán forma parte de su territorio y reclama que otros gobiernos se opongan a cualquier declaración de independencia de la isla. Durante su encuentro con Trump, Xi planteó nuevamente esta posición.

Sin embargo, el comunicado de la Casa Blanca no incluyó una referencia específica a Taiwán. El embajador estadounidense en China, David Perdue, señaló posteriormente que Trump no había modificado la postura de Washington sobre la isla. El documento chino tampoco incluyó a Taiwán entre los ocho puntos que enumeró como parte del consenso alcanzado entre ambos gobiernos.

Los acuerdos entre Washington y Pekín no se limitaron al comercio. De acuerdo con la agencia oficial china Xinhua, las fuerzas armadas de ambos países prevén firmar un memorando de entendimiento para fortalecer la comunicación y la prevención de crisis.

Trump y Xi también coincidieron, según los comunicados oficiales, en que Irán debe cumplir sus compromisos de no desarrollar armas nucleares y en que ningún país u organización debe cobrar peajes en vías navegables internacionales.

En materia tecnológica, ambos gobiernos acordaron mantener el diálogo sobre tecnologías emergentes y continuar las conversaciones sobre inteligencia artificial, con un nuevo intercambio previsto para noviembre.

La Casa Blanca señaló que los dos países utilizarán el término “superinteligencia” para referirse a determinadas tecnologías emergentes. El Gobierno chino, en cambio, no incluyó ese acuerdo en su comunicado, aunque un portavoz de su Ministerio de Asuntos Exteriores afirmó que Pekín respeta la elección del término por parte de Estados Unidos.

Los entendimientos alcanzados representan nuevos puntos de negociación entre Washington y Pekín, aunque existen diferencias entre lo anunciado por la Casa Blanca y lo incluido en la comunicación oficial china, particularmente en torno al compromiso de compra de carbón.