El desbordamiento de la violencia y la desconfianza en el sistema de justicia derivaron en una noche de furia en el municipio de Ostuacán, ubicado en la región norte de Chiapas, pues una multitud furiosa irrumpió por la fuerza en la comandancia de la policía municipal para arrebatar de la custodia oficial a dos hombres señalados como los presuntos responsables del feminicidio de Miriam, de 55 años, y su nieta Ariana, de 12. 

Los detenidos fueron arrastrados hasta la plaza central, donde la turba linchó y decapitó a uno de ellos, mientras que el segundo quedó gravemente herido tras ser golpeado brutalmente.

El estallido social ocurrió horas después de que el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar hiciera un llamado urgente a la población para evitar la "justicia por propia mano" y permitir que la Fiscalía General del Estado (FGE) procesara el caso. 

Sin embargo, los habitantes cortaron el suministro de energía eléctrica, amenazaron con quemar el palacio municipal y tomaron el control de la cabecera para evitar que los sospechosos fueran trasladados por las fuerzas estatales a Tuxtla Gutiérrez, evidenciando la incapacidad de las autoridades locales para contener el linchamiento.

El crimen que detonó la ira en la zona norte de Chiapas

La indignación popular se incubó desde el pasado lunes, cuando la menor y su abuela desaparecieron tras salir a realizar labores del campo en un rancho de su propiedad; el cuerpo de Miriam fue localizado el miércoles dentro de bolsas de plástico con heridas de arma punzocortante en el cuello, mientras que el cadáver de la niña fue hallado el viernes tras cuatro días de intensa búsqueda comunitaria. 

De acuerdo con los peritajes presentados por el fiscal general del estado, Jorge Luis Llaven Abarca, la menor fue víctima de agresión sexual y falleció por asfixia mecánica por estrangulamiento.

El doble feminicidio elevó a 30 la cifra de crímenes de odio contra mujeres registrados en Chiapas en lo que va de 2026, provocando una enérgica condena de organizaciones civiles como la colectiva 50+1.

Pese al despliegue de las fuerzas federales y estatales tras los hechos de violencia en la plaza principal, las autoridades no han informado sobre personas detenidas por el linchamiento y la decapitación, en un municipio que permanece bajo tensión e incertidumbre sobre el restablecimiento del orden constitucional.