El aspirante a la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, Waldo Fernández, entregó un donativo de 200 mil pesos a la asociación civil Casa Azul, organización que brinda atención médica integral a niñas, niños y jóvenes con labio y paladar hendido, así como otras alteraciones craneofaciales.

El recurso forma parte de una serie de donativos que el político realiza con la indemnización obtenida por concepto de reparación del daño derivada de un convenio legal con Karina Barrón. Esta es la cuarta entrega realizada bajo ese esquema.

Durante la entrega, Waldo Fernández recordó que desde hace más de una década ha destinado parte de sus ingresos a organizaciones de la sociedad civil. "Hace 11 años inicié mi proceso. Durante toda mi carrera política he estado donando mi salario. Después dejamos de hacerlo público, pero continuamos apoyando distintas causas y una de las primeras fue precisamente Casa Azul", señaló.

Acompañado por su esposa, Mirely Fierro, el senador con licencia entregó el apoyo económico al doctor Ricardo Elizondo, fundador y representante de Casa Azul.

Fierro destacó que la organización ha transformado la vida de cientos de familias mediante tratamientos especializados. "Es un compromiso de mi esposo y mío seguir apoyando este tipo de asociaciones para transformar realidades y brindar nuevas oportunidades a niñas y niños", expresó.

Por su parte, Ricardo Elizondo informó que los 200 mil pesos permitirán financiar la atención médica de siete menores con labio y paladar hendido. "Esta ayuda será para toda la vida de estos pequeñines. Reitero nuestro agradecimiento en nombre de las familias beneficiadas", afirmó.

En el acto también participaron familias beneficiarias de la asociación, entre ellas Fermín y su hija Regina, quien nació con labio y paladar hendido.

El padre de familia agradeció el respaldo recibido y destacó la labor que realiza Casa Azul para mejorar la calidad de vida de los pacientes. "Uno no elige que sus hijos nazcan con esta condición, pero con el apoyo y la experiencia de Casa Azul se hace posible completar sonrisas, y eso no tiene precio", comentó.