Fiel a su estilo, Donald Trump volvió a sacudir el debate tecnológico al proponer en sus redes sociales cambiar el nombre de la Inteligencia Artificial por términos que considera más “elegantes”, como Inteligencia Extrema, Superior o Suprema.
La consulta, lanzada en Truth Social y X sin estatus de decreto oficial, ocurre al tiempo que el mandatario ratifica su negativa a imponer regulaciones al sector, calificando las advertencias sobre sus riesgos como un “engaño” y asegurando que las leyes penales y civiles vigentes son suficientes para contener los impactos negativos.
Como parte de su estrategia para frenar las peticiones de regulación impulsadas por figuras de la industria como Dario Amodei (Anthropic) y el expresidente Barack Obama, Trump anunció la creación de una “Fuerza de IA” —inspirada en la Fuerza Espacial— y el próximo nombramiento de un “zar de la IA”.
Con el objetivo declarado de no ceder terreno frente a China y proteger lo que califica como una “gallina de los huevos de oro” para la economía estadounidense, el presidente estadounidense dejó claro que la prioridad de su administración será acelerar el desarrollo tecnológico por encima de los controles estatales, un tema que abordará en eventos al margen de la Asamblea General de la ONU y en reuniones de alto nivel con el mandatario chino Xi Jinping.