Una investigación presentada ante la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) encontró que los videos con desinformación sobre el supuesto vínculo entre el consumo de paracetamol durante el embarazo y el autismo tuvieron un alcance desproporcionado en TikTok: aunque representaron 28.3% de los contenidos analizados, concentraron 52.4% de las visualizaciones.

El estudio examinó 53 videos publicados entre septiembre y noviembre de 2025, después de que aumentara la atención pública sobre una supuesta relación entre la exposición prenatal al paracetamol y el trastorno del espectro autista (TEA). Los investigadores encontraron que 52.8% de los videos contenía información acorde con la evidencia disponible, 28.3% presentaba desinformación y 18.9% tenía contenido mixto o incierto.

En conjunto, los videos analizados acumularon 28.13 millones de visualizaciones. Los contenidos clasificados como desinformación concentraron más de la mitad de esas reproducciones, pese a constituir poco más de una cuarta parte de la muestra. Uno de ellos alcanzó por sí solo 10.3 millones de visualizaciones, equivalentes a 36.6% de todas las reproducciones estudiadas.

Los investigadores también encontraron diferencias importantes según el tipo de creador. Los videos elaborados por profesionales de la salud incluidos en la muestra contenían información consistente con la evidencia disponible, mientras que los influencers produjeron 73.3% de los contenidos clasificados como desinformación.

Los videos con información errónea obtuvieron además puntuaciones considerablemente menores en la Global Quality Scale, utilizada para evaluar la calidad educativa del contenido. Su puntuación promedio fue de 1.73, frente a 4.18 entre los videos considerados consistentes con la evidencia.

El análisis encontró también que 46.7% de los videos con desinformación incluía algún tipo de planteamiento conspirativo, mientras que 53.3% expresaba desconfianza hacia la industria farmacéutica.

La investigación surgió después de que aumentara la preocupación entre pacientes embarazadas por las afirmaciones que relacionaban el consumo de paracetamol con el autismo. Los investigadores señalaron que observaron directamente ese tipo de dudas en consultas médicas y decidieron analizar qué información estaba circulando en redes sociales.

La investigación se centró en videos encontrados mediante términos de búsqueda como “Tylenol autism”, “acetaminophen autism” y “paracetamol autism”, además de la etiqueta #tylenol. Dos investigadores revisaron de manera independiente los contenidos y los clasificaron según su precisión, tipo de creador, calidad educativa, encuadre temático y métricas de interacción.

El contexto se intensificó en septiembre de 2025, cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) anunció un cambio en el etiquetado de productos con acetaminofén. El tema generó una oleada de consultas y búsquedas en internet relacionadas con la seguridad del medicamento durante el embarazo.

La Academia Estadounidense de Pediatría ha señalado que la evidencia científica disponible no establece una relación causal entre el consumo de acetaminofén durante el embarazo y el autismo. La organización también ha destacado investigaciones que no encontraron asociación entre la exposición prenatal al medicamento y autismo, TDAH o discapacidad intelectual.

Los autores sostienen que sus resultados indican que el sistema de recomendación de TikTok amplificó de manera desproporcionada contenidos de baja calidad y con enfoques conspirativos sobre un tema médico sensible. La diferencia entre la cantidad de videos con desinformación y la cantidad de visualizaciones que acumularon constituye el principal argumento utilizado por los investigadores.

Sin embargo, el diseño del estudio establece una limitación importante: se trató de un análisis transversal de 53 videos seleccionados mediante determinadas búsquedas. Por ello, los resultados muestran que la desinformación tuvo un alcance mucho mayor dentro de la muestra, pero no permiten demostrar por sí solos que el algoritmo haya sido la causa directa de esa diferencia.

Los investigadores consideran que los resultados muestran la necesidad de que instituciones médicas y profesionales de la salud participen activamente en las conversaciones que tienen lugar en redes sociales, particularmente cuando se trata de decisiones relacionadas con el embarazo y la salud infantil.