Sin rodeos ni medias tintas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió al Congreso de la Unión una iniciativa de reforma constitucional para poner un freno definitivo a los políticos con dos pasaportes.

La propuesta busca obligar a cualquiera que aspire a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la CDMX a renunciar formalmente a cualquier otra nacionalidad antes de registrarse como candidato.

"Si tienes doble nacionalidad, ¿a quién le respondes? ¿A México o a otro Estado?", soltó la mandataria al justificar el manotazo en la mesa para evitar injerencias y vacíos legales.

La jugada política —explicada en la mañanera por la consejera jurídica Luisa María Alcalde— modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Carta Magna. Además de la renuncia obligatoria antes de las urnas, los mandatarios en funciones tendrán prohibido solicitar pasaportes extranjeros, tramitar protecciones diplomáticas en el exterior o ejercer derechos políticos en otros países mientras estén al frente del cargo.

Aunque el discurso oficial apela a la soberanía, el dardo tiene destinatarios con nombre y apellido. La iniciativa escaló tras el constante estira y afloja con el exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien opera desde Estados Unidos aprovechando su doble ciudadanía.

Con este movimiento, Palacio Nacional busca cerrar el paso a candidatos con "escudo" diplomático en el extranjero y obligar a la clase política a definir sus lealtades de cara a los próximos procesos electorales.