La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y un bloque de 23 gobernadores de la Cuarta Transformación —entre ellos el mandatario de Puebla, Alejandro Armenta Mier— lanzaron severas críticas tras el anuncio de Rubén Rocha Moya de retomar sus funciones como gobernador de Sinaloa. 

Mientras la titular del Ejecutivo federal advirtió en sus redes sociales que ningún interés personal o de grupo debe colocarse por encima del pueblo, los gobernadores morenistas difundieron un pronunciamiento conjunto en el que calificaron como irresponsable y unilateral la reincorporación de Rocha Moya mientras se mantienen abiertas investigaciones ministeriales en su contra por presuntos nexos con el crimen organizado.

El posicionamiento de la mandataria federal se dio horas después de que Rocha Moya notificara al Congreso de Sinaloa el término de su licencia de 112 días, la cual había solicitado para ponerse a disposición de las autoridades judiciales tras las acusaciones emitidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. 

Sin nombrar directamente al mandatario sinaloense, Sheinbaum Pardo enfatizó que "el poder sin principios se vuelve arrogancia" y recordó que los cargos públicos son temporales frente a la responsabilidad con la Nación, fijando una postura de rechazo a las decisiones unilaterales dentro del movimiento.

Por su parte, el gobernador poblano Alejandro Armenta se sumó al manifiesto de los ejecutivos estatales para respaldar la postura de la dirigencia nacional de Morena y de la Secretaría de Gobernación. En el comunicado, los mandatarios advirtieron que ningún gobernante está facultado para actuar al margen de la ley ni para anteponer proyectos individuales sobre la estabilidad política del país, marcando un distanciamiento institucional contundente con el sinaloense en tanto la Fiscalía General de la República continúa con el desahogo de las investigaciones.