Las autoridades de Rusia detuvieron a un adolescente sospechoso de planear un atentado terrorista contra el Museo-Reserva Tsarítsino, uno de los recintos culturales de Moscú, luego de recibir información de los servicios de seguridad de Estados Unidos, informó este domingo el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB).

De acuerdo con la agencia rusa, el detenido es ciudadano de ese país y su arresto fue posible gracias a los datos compartidos por las fuerzas del orden estadounidenses. Tras confirmar la detención, el organismo expresó su agradecimiento al Gobierno de Estados Unidos por la información proporcionada.

El operativo ocurrió después de que la Embajada estadounidense en Moscú emitiera una alerta de seguridad el sábado, en la que advirtió sobre una amenaza creíble de un posible ataque con víctimas masivas en el Museo-Reserva Tsarítsino.

Aunque inicialmente el recinto señaló que no tenía conocimiento de alguna advertencia, posteriormente se cancelaron varios eventos programados y se reforzaron las medidas de seguridad, según reportes de medios estatales rusos.

Según la versión del FSB, el adolescente llamó la atención de las autoridades después de publicar en TikTok fotografías y videos en los que aparecía con ropa táctica y un objeto que parecía ser un arma automática. También compartió imágenes tomadas en el Museo-Reserva Tsarítsino acompañadas de la frase «Encontré un lugar», lo que formó parte de los indicios considerados durante la investigación.

La agencia rusa agregó que el menor estaba suscrito a un canal neonazi en Telegram y había realizado numerosas búsquedas relacionadas con atentados terroristas, asesinatos masivos y otros episodios de violencia. Durante un registro en su domicilio, los agentes encontraron armas de airsoft.

Hasta el momento, las autoridades no han revelado la identidad del detenido ni han informado públicamente sobre una posible fecha para el ataque que presuntamente planeaba. La advertencia estadounidense también recordó el antecedente del atentado contra la sala de conciertos Crocus City Hall, ocurrido el 22 de marzo de 2024, en las afueras de Moscú, donde murieron más de 140 personas.

Semanas antes de ese ataque, la Embajada de Estados Unidos había advertido sobre posibles atentados de militantes del Estado Islámico contra grandes concentraciones de personas en la capital rusa, incluidos conciertos.

En aquella ocasión, el presidente Vladimir Putin desestimó las advertencias occidentales y las calificó como intentos de intimidación. Posteriormente, el Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad del ataque contra Crocus City Hall.

El caso más reciente tiene una particularidad diplomática: pese a las tensiones entre Washington y Moscú por la guerra en Ucrania y las decisiones de la administración de Donald Trump respecto a Rusia, ambos gobiernos mantuvieron comunicación para atender la amenaza.