El Gobierno de Estados Unidos autorizó la venta de 500 misiles interceptores para los sistemas de defensa antiaérea Patriot de Ucrania, en una operación valuada en 2,100 millones de dólares que será financiada por Alemania, Canadá y Noruega, sin utilizar recursos estadounidenses.

La autorización fue anunciada este viernes 30 de octubre por el Departamento de Estado, después de que el gobierno de Kiev denunciara durante varias semanas retrasos en el suministro de municiones necesarias para proteger su territorio de los ataques rusos.

De acuerdo con la información oficial, los proyectiles serán fabricados por la empresa estadounidense Lockheed Martin y permitirán reforzar las capacidades de defensa aérea y antimisiles de Ucrania frente a las amenazas actuales y futuras.

La decisión se produce en medio de las diferencias entre Washington y Kiev por las demoras en la entrega de armamento y los recientes movimientos de la administración del presidente Donald Trump respecto a Rusia, entre ellos el levantamiento temporal de algunas restricciones relacionadas con el suministro de combustible ruso.

El anuncio coincidió con la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20, celebrada en Atlanta, Georgia, bajo la conducción del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Al encuentro también acudió el canciller ruso, Serguéi Lavrov, cuya presencia generó inconformidad entre representantes europeos, quienes rechazaron participar en la tradicional fotografía oficial junto al funcionario. Ante las amenazas de boicot, Estados Unidos canceló la imagen grupal.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha advertido en repetidas ocasiones sobre la escasez de interceptores Patriot y las dificultades para recibir los proyectiles que, según Kiev, ya habían sido adquiridos con financiamiento de sus aliados.

El mandatario señaló que los retrasos comprometen la capacidad de Ucrania para interceptar misiles balísticos rusos. Este viernes también recordó que la infraestructura energética de su país continúa recibiendo ataques aéreos de manera cotidiana.

Pese a la autorización estadounidense, el suministro no será inmediato. De acuerdo con información de Reuters, los 500 interceptores corresponden al modelo PAC-3 y su fabricación podría prolongar las entregas hasta la década de 2030.