A medio año de la clausura parcial del relleno sanitario de Chiltepeque, el vertedero municipal mantiene una restricción operativa de entre el 10 y el 20 por ciento emitida por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). 

Durante su comparecencia ante comisiones del Cabildo, el titular del Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL), Omar Rodríguez Corte, confirmó que aún no existe una fecha definida para que el sitio funcione al 100 por ciento de su capacidad, debido a que la concesionaria Rellenos Sanitarios (RESA) tiene pendiente solventar cinco observaciones técnicas antes de que concluya el año.

Las exigencias de la autoridad federal derivan de la inspección realizada tras los desbordamientos de lixiviados detectados en mayo pasado, los cuales contaminaron un arroyo temporal en la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla y, aunque la empresa ha desahogado siete de los 12 requerimientos iniciales mediante obras de canalización e infraestructura de almacenamiento, todavía debe presentar estudios de suelo, evaluaciones de impacto ambiental y la consolidación de la laguna de almacenamiento para los líquidos contaminantes.

Pese a las limitaciones operativas fijadas por la federación, el funcionario municipal aseguró que la disposición final de los residuos en la capital está garantizada hasta el cierre de 2027, periodo en el que concluye el título de concesión otorgado a RESA desde 1995. La celda actual del depósito, de 67 hectáreas de extensión, registra capacidad para recibir hasta tres millones de toneladas de desechos, cifra suficiente para gestionar las más de 660 mil toneladas de basura que la ciudad genera de manera anual.

Respecto a la durabilidad a largo plazo, el OOSL estimó que el tiradero cuenta con un margen de vida útil proyectado hacia el año 2030, el cual podría ampliarse en caso de concretar la reubicación de la infraestructura de alta tensión perteneciente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que atraviesa el predio.