En una jornada marcada por la memoria y el reclamo de justicia, el colectivo Voz de los Desaparecidos encabezó en la capital poblana su novena Marcha Pacífica Conmemorativa por el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. 

El contingente, que partió del Paseo Bravo con dirección al Árbol de la Esperanza en el Zócalo, colocó en el centro de la movilización una de las realidades más dolorosas del fenómeno en la entidad: la orfandad; seis niñas cuyos padres, madres o hermanos permanecen ausentes abrieron paso a más de 100 familias, visibilizando a los al menos 70 menores que, según registros de la organización, han quedado desamparados en los últimos ocho años, de los cuales solo 10 familias han logrado obtener la patria potestad mediante la Ley de Declaración de Ausencia.

A pesar de que el colectivo reconoció el acompañamiento del gobierno estatal y la existencia de leyes, comisiones y fiscalías especializadas, la fundadora de la agrupación, María Luisa Núñez Barojas, fue contundente sobre la ineficacia del aparato estatal: “Sangre de madre buscadora es lo que le falta al gobierno”. 

Núñez denunció que la burocracia en los Ministerios Públicos, las omisiones en el personal forense y la falta de empatía convierten las investigaciones en trámites de escritorio. Asimismo, reveló que a través del portal web del colectivo han recibido múltiples alertas sobre presuntas fosas clandestinas en distintos municipios; sin embargo, las diligencias para explorar estos puntos de alto riesgo permanecen detenidas debido a la exigencia legal de contar con un testigo presencial para iniciar excavaciones. 

Con cerca de 3,000 personas desaparecidas en Puebla -según datos del colectivo- y la suma constante de nuevas familias a las jornadas de rastreo, el colectivo advirtió que el Estado carece de una política preventiva real, dejando la carga de la búsqueda en las familias que, en el camino, sumaron el respaldo de ciudadanos e incluso de colectivos motociclistas durante su arribo al Zócalo.