Ante los más de 30 mil aspirantes que quedaron fuera del proceso de admisión de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el gobernador Alejandro Armenta Mier lanzó un llamado a las autoridades universitarias para que abran más lugares y eviten el rechazo masivo de estudiantes.

El mandatario cuestionó los criterios de cupo al asegurar que la máxima casa de estudios del estado cuenta con el espacio físico y la plantilla docente suficiente para absorber la demanda sin mermar la calidad de las clases.

Armenta vinculó la falta de oportunidades educativas con los problemas de seguridad que afectan a la entidad, advirtiendo que cerrarles las puertas a los jóvenes en las aulas termina por empujarlos a situaciones de vulnerabilidad o a las filas de la delincuencia.

"Es un llamado respetuoso que hago a la rectora de mi alma mater; es mejor tener a un joven más en un salón que a un delincuente más en la calle. Si eso no lo entienden los directores de las escuelas y los rectores, no estamos entendiendo cómo atender el fenómeno delictivo. No permitan rechazados", soltó el mandatario.

Como vía de escape ante la saturación de la BUAP y la alta demanda en la zona metropolitana, el Ejecutivo estatal planteó redirigir a los estudiantes no aceptados hacia la Universidad de la Salud del Estado de Puebla (USEP) —que oferta carreras como Medicina y Enfermería—, así como hacia la red de institutos y universidades tecnológicas.

Para convencer a los jóvenes de la capital de cursar sus estudios en los planteles de la USEP ubicados en el interior del estado (Zoquitlán, Yaonáhuac, Tepexi de Rodríguez e Izúcar de Matamoros), Armenta prometió que su administración financiará los traslados; "si son de Puebla capital, estamos dispuestos a darles una beca para que paguen el transporte y lo que implica tenerse que trasladar, para que no pierdan la oportunidad de estudiar".