El cine y la cultura pop pierden a uno de sus rebeldes más magnéticos: Tim Curry, el actor británico falleció la noche del martes a los 80 años en su casa de North Hollywood, según confirmaron sus representantes.

Nacido en 1946, Curry irrumpió en la escena teatral de Londres mintiendo sobre su experiencia para entrar al musical Hair en 1968. Ahí conoció a Richard O’Brien, quien lo reclutó para dar vida al personaje que cambiaría su carrera: el Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Show. Su salto al cine en 1975 con The Rocky Horror Picture Show transformó una cinta repudiada en taquilla en la experiencia de culto definitiva y en un himno intergeneracional a la liberación.

Durante décadas, Curry convirtió la excentricidad en un arte. Se robó la pantalla como el mayordomo Wadsworth en Clue (1985), el villano Rooster en Annie (1982) y traumatizó a toda una generación al encarnar al demoníaco payaso Pennywise en It (1990).

Con tres nominaciones al premio Tony —incluyendo su papel como el Rey Arturo en Spamalot— y un premio Emmy, su talento navegó entre el cine, Broadway y el doblaje.

Pese a sufrir un derrame cerebral en 2012 que lo alejó de los escenarios y lo dejó en silla de ruedas, mantuvo intacto su humor negro hasta sus últimos días. Hoy el telón baja para Tim Curry, pero su reinado extravagante queda grabado en la historia.