Ante la continua ola de reportes por olores atípicos en la zona metropolitana de Monterrey, autoridades federales, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y Petróleos Mexicanos (Pemex) acordaron reforzar los protocolos de supervisión e inspección en la refinería de Cadereyta.
Mientras Pemex mantiene en evaluación los resultados de una auditoría realizada el pasado 31 de agosto, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) desplegará monitoreos especiales en puntos clave del área metropolitana para precisar las fuentes de emisión y determinar las medidas correctivas aplicables.
Según el gobernador de Nuevo León, Samuel García, existen indicios claros de que las emanaciones provienen de la zona de Cadereyta y del complejo petroquímico, derivado de corrientes de viento y un repunte del 77.3 % anual en la producción de combustóleo registrado en julio.
Aunque el mandatario estatal aclaró que los análisis preliminares descartan riesgos de toxicidad o afectaciones agudas a la salud, reconoció la limitación del gobierno estatal para sancionar a la planta por tratarse de una instalación de jurisdicción federal, y confió en que la Federación solucionará la contingencia ambiental.