Adolescentes y adultos jóvenes de Arizona estarían participando en una red de tráfico de armas que abastece a grupos criminales mexicanos, de acuerdo con una investigación de The New York Times que documentó los testimonios de cuatro jóvenes de entre 16 y 19 años.

Los entrevistados, estudiantes o exalumnos de secundaria del oeste de Phoenix, relataron al diario que participan en la compra y reventa de pistolas y rifles. Según sus testimonios, algunas de las armas son adquiridas legalmente a través de terceros y otras son robadas antes de ser comercializadas.

Los jóvenes, identificados por sobrenombres como JM, el Flaco y el Güero, aseguraron que no se consideran integrantes de un cártel o de una organización criminal específica. Explicaron que el dinero, el estatus y el sentido de pertenencia son algunos de los factores que los llevan a involucrarse en estas actividades.

La investigación describe una estructura más amplia en la que participarían estudiantes de secundaria y adultos jóvenes estadounidenses dedicados a conseguir armas para compradores vinculados con organizaciones criminales mexicanas.

El New York Times señaló que pudo observar algunas operaciones de compraventa mediante chats grupales encriptados de WhatsApp y canales de Telegram, además de corroborar las identidades de los entrevistados mediante documentos oficiales.

Los jóvenes también describieron actividades que forman parte de su rutina fuera de las operaciones de compraventa. Durante algunos fines de semana se trasladan al desierto ubicado en las inmediaciones de Phoenix para practicar con rifles AR-15 y armas de estilo AK.

Aunque los entrevistados afirmaron que sus principales compradores son operadores de organizaciones criminales con presencia en Estados Unidos, sus testimonios no permiten determinar por sí solos el alcance total de la red ni establecer que cada una de las armas termine en México.

Los testimonios recogidos por el diario estadounidense coinciden con investigaciones federales que han identificado redes de adquisición y tráfico de armas desde Arizona.

En agosto de 2026, la Fiscalía Federal del Distrito de Arizona informó que un gran jurado acusó a 28 personas en una investigación que derivó en una acusación de 158 cargos. Según los fiscales, integrantes de la red reclutaban a otras personas para comprar armas en establecimientos autorizados y posteriormente revenderlas con conocimiento o motivos para creer que algunas serían enviadas fuera de Estados Unidos. Entre las armas mencionadas estaban pistolas Glock 19 y rifles de estilo AK.

En otro caso, las autoridades estadounidenses informaron en agosto sobre la sentencia de Jorge Adán García Martínez, de 21 años, quien recibió 130 meses de prisión tras declararse culpable de facilitar la recepción de armas para su utilización en actividades de tráfico de drogas. La investigación estableció que varias armas adquiridas en Arizona estaban destinadas a una facción del Cártel de Sinaloa.

Estos casos muestran que el tráfico de armas desde Arizona hacia México no se limita a operaciones aisladas. Sin embargo, las investigaciones judiciales conocidas públicamente corresponden a personas y redes específicas y no permiten atribuir automáticamente actividades delictivas a todos los jóvenes mencionados en el reportaje periodístico.

Los cuatro adolescentes entrevistados por The New York Times proceden de diferentes contextos familiares. Algunos son hijos de inmigrantes, mientras que otros pertenecen a familias establecidas en Arizona desde hace varias generaciones.

El reportaje plantea así la participación de una generación joven que encuentra en la compraventa ilegal de armas una vía para obtener dinero y reconocimiento dentro de determinados círculos, mientras las autoridades estadounidenses intentan desarticular las redes que llevan armamento hacia organizaciones criminales.

La Fiscalía Federal de Arizona ha señalado en distintos casos que las acusaciones de este tipo constituyen imputaciones y que los acusados mantienen la presunción de inocencia hasta que un tribunal determine su responsabilidad.