El mérito deportivo ha quedado oficialmente fuera de las canchas en el fútbol mexicano, pues la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y la Asamblea de Dueños presentaron su promocionado "Nuevo Modelo Deportivo", una reestructuración institucional que formaliza la eliminación del ascenso por la vía competitiva hacia la Liga MX, ratificando a la Primera División como un circuito cerrado bajo un esquema de gobierno corporativo totalmente desligado de la pirámide de ligas inferiores.
Bajo el argumento directivo expuesto por el presidente de la Liga MX, Francisco Iturbide, los clubes de la Liga de Expansión MX no cuentan con la solvencia financiera ni con la infraestructura requerida para competir en el máximo circuito.
Por ello, el acceso a la Primera División dependerá exclusivamente de auditorías, criterios administrativos y la compra de certificados de franquicia —mecanismo utilizado recientemente por el Atlante para tomar el lugar del extinto Mazatlán FC—, relegando el ascenso tradicional a una eventual revisión que condiciona cualquier avance a la centralización de los derechos de transmisión pactada hacia 2028.
Con esta decisión, la FMF consuma un formato de franquicias de cerrojo absoluto, aislando al ecosistema de las divisiones inferiores (Liga Premier, Liga TDP y Sector Amateur) que mantendrán el ascenso entre sí, pero topando con un muro infranqueable al llegar a la Liga de Expansión.
A cambio, la cúpula federativa promete torneos de copa integradores y la estandarización de academias, incentivos que funcionan como paliativos para un balompié nacional que renuncia a la mística deportiva del ascenso para priorizar el blindaje financiero de sus 18 socios.