El paradero de Flávio Bolsonaro es motivo de especulación en Brasil, luego de que el candidato presidencial derrotado en las elecciones del domingo incumpliera la orden judicial de entregar sus pasaportes. Ante la incertidumbre, la Policía Federal reforzó los controles fronterizos, mientras el Gobierno argentino negó tener registro de su ingreso al país.

Hasta el momento, ni sus colaboradores ni integrantes del Partido Liberal (PL), al que pertenece, han informado dónde se encuentra el senador brasileño. Algunas versiones periodísticas apuntaron a que habría cruzado la frontera para abordar un vuelo privado, aunque no existe confirmación oficial de que haya salido de Brasil.

El lunes, el magistrado Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), otorgó a Bolsonaro un plazo de 24 horas para entregar sus pasaportes, en el marco de una investigación sobre una presunta trama de lavado de dinero mediante apuestas digitales. Tras el incumplimiento, la Policía Federal anuló la vigencia de sus documentos brasileños.

Sin embargo, el legislador también cuenta con un pasaporte italiano, una circunstancia que se suma a las dudas sobre su posible salida del territorio brasileño.

La investigación judicial busca esclarecer la presunta participación de Bolsonaro en operaciones de lavado de dinero a través de apuestas en línea, supuestamente relacionadas con su amigo y abogado Willer Tomaz. De Moraes justificó el riesgo de una eventual salida del país al referirse a declaraciones recientes de Eduardo Bolsonaro, hermano del senador y residente en Estados Unidos, quien sugirió que Flávio también debería trasladarse a ese país.

El candidato rechazó las acusaciones de que pretenda abandonar Brasil y acusó al magistrado de actuar por motivos políticos. En un mensaje difundido por su equipo el lunes, afirmó que permanecería junto a la población brasileña para enfrentar los desafíos del país.

Las versiones sobre una posible llegada del senador a Argentina llevaron al Gobierno de Javier Milei a aclarar que no existe registro de su ingreso. Las especulaciones señalaban que Bolsonaro podría haber utilizado un avión privado desde Puerto Iguazú, ciudad ubicada en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay.

La Dirección Nacional de Migraciones informó que inició controles sobre una aeronave privada y su tripulación, luego de que aumentaran las versiones sobre la presencia de la familia Bolsonaro en ese aeropuerto. Tras las verificaciones, las autoridades indicaron que la documentación de la empresa estaba en regla y que no se había presentado un plan de vuelo que incluyera a integrantes de la familia.

Posteriormente, el portavoz presidencial argentino, Adrián Ravier, aseguró en una conferencia de prensa en la Casa Rosada que tampoco existía una solicitud de asilo por parte de Bolsonaro.

Aunque Flávio Bolsonaro no ha reconocido formalmente la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, el Partido Liberal sí aceptó el resultado electoral. El senador también modificó su postura inicial al anunciar que pretende ejercer como líder de la oposición.

La noche del domingo, después de conocerse los resultados, había declarado que desconocería el desenlace de los comicios y emprendería acciones legales para intentar anularlos. Sin embargo, horas después rectificó, luego de que figuras de su propio espacio político no respaldaran sus señalamientos contra el resultado.

El cambio de postura se produjo después de una conversación con su padre, Jair Bolsonaro, a quien visitó en su domicilio de Brasilia. El expresidente cumple una condena de 27 años de prisión impuesta por el STF por planear un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula, resultado que entonces tampoco reconoció y que cuestionó con acusaciones de fraude sin presentar pruebas.

A la situación judicial del senador se sumó otro frente este lunes. El magistrado Flávio Dino solicitó a la Policía Federal investigar si la campaña presidencial de Bolsonaro recibió financiamiento ilegal del extranjero.

La petición se produjo después de que el Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, y Renan Santos, candidato derrotado en la primera vuelta y dirigente de la formación derechista Misión, presentaran denuncias sobre posibles irregularidades en el financiamiento de la campaña.