Tras la tragedia que cobró la vida de cuatro personas durante los festejos del triunfo ante Ecuador, el Gobierno de la Ciudad de México implementará un despliegue operativo para el partido de octavos de final entre México e Inglaterra, el cual contempla un perímetro controlado con un cupo máximo estrictamente limitado a 25,000 personas en el Ángel de la Independencia.

Así lo anunció el gobierno de Clara Brugada, detallando que, una vez alcanzada esa capacidad o en cuanto inicie el encuentro, los accesos se cerrarán por completo y se canalizará a los aficionados hacia otras glorietas de Paseo de la Reforma.

La estrategia central de las autoridades es descentralizar la fiesta futbolera para evitar aglomeraciones masivas en un solo punto. Para lograrlo, confirmaron la instalación de 60 pantallas gigantes en distintos zonas de la capital, sumando seis más específicamente en el corredor que va desde la Estela de Luz hasta la avenida Hidalgo.

Como parte de las medidas más restrictivas, el Gobierno capitalino también determinó ampliar la ley seca a nuevas zonas como Roma Norte y Condesa, sumándose a las colonias que ya la aplicaban como Centro, Juárez, Tabacalera, San Rafael y Cuauhtémoc, además del perímetro A del Centro Histórico.

El secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, detalló que la prohibición de venta de alcohol arrancará desde las 00:00 horas del domingo, enfocándose en erradicar el consumo en la vía pública y en los principales puntos de concentración.

Un grupo de 40,000 servidores públicos vigilará la jornada, apoyados por el monitoreo permanente de las cámaras del C5 y un contingente de 800 profesionales de la salud. Del total del personal, más de 17,000 serán policías, concentrando a 6,000 de ellos exclusivamente en Paseo de la Reforma.

Finalmente, Brugada emitió un llamado urgente a la ciudadanía para celebrar con civismo, llegar con anticipación a los puntos de reunión y mantenerse informados sobre los niveles de aforo en tiempo real a través de las cuentas oficiales.