El mercado estival del fútbol internacional suele regalar novelas de suspenso y la de Armando “Hormiga” González no se queda atrás, pues todo apunta a que la joya de la cantera rojiblanca y seleccionado nacional en el Mundial 2026 tiene las horas contadas en Verde Valle para emprender el vuelo hacia el balompié del Viejo Continente. 

La tentación viste de rojo y blanco, pero no con la camiseta del Rebaño, sino con el manto del histórico Olympiacos de Grecia, club que ha lanzado una ofensiva total para quedarse con el joven romperredes azteca.

Desde el entorno del jugador la postura es clara: el "sí" al contrato en la Superliga helénica está dado. La directiva del gigante del Pireo puso sobre la mesa una propuesta formal que ronda los 10 millones de dólares —con reportes desde la prensa europea que señalan un acuerdo por 8.5 millones de euros fijos más variables—, acercándose peligrosamente a la cláusula de rescisión de 15 millones fijada por la cúpula tapatía.

Las especulaciones sobre su inminente partida alcanzaron su punto cumbre este domingo en el Estadio TSM, donde el técnico Gabriel Milito decidió mantener a González en el banquillo durante la victoria ante Santos Laguna, una postal que alimentó los rumores de un cuidado preventivo para no arriesgar la operación millonaria.

Mientras en Atenas la prensa deportiva ya prepara el comité de bienvenida para los exámenes médicos de media semana, en la Perla Tapatía reina el hermetismo y se mantiene la cautela ante la letra chiquita del traspaso. De concretarse el movimiento, la “Hormiga” daría el salto no solo a la liga griega, sino a la vitrina europea en la UEFA Europa League, siguiendo los pasos de artilleros mexicanos que dejaron huella en la entidad como Nery Castillo y Alan Pulido. 

Por ahora, entre estira y afloja de billetes y porcentajes de futuras ventas, el futuro del bicampeón de goleo de la Liga MX se mece entre la calma de Guadalajara y la marejada del Egeo.