La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abrió el debate sobre el uso excesivo de teléfonos celulares entre niñas, niños y adolescentes, luego de dedicar las conferencias matutinas de los últimos cuatro lunes a abordar los efectos que puede tener la exposición prolongada a estos dispositivos.

De acuerdo con los datos presentados por el Gobierno de México, algunos menores pasan hasta siete horas al día frente a una pantalla, mientras que más de 83% de los padres manifiesta preocupación por estos hábitos y más de 70 por ciento está a favor de establecer algún tipo de regulación.

La exposición excesiva a dispositivos electrónicos también ha sido relacionada con problemas como ansiedad, depresión y alteraciones del sueño.

Junto con el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, Sheinbaum planteó una discusión que incluye foros de consulta en escuelas y que podría derivar en una regulación del uso de dispositivos móviles en planteles educativos hacia finales de agosto.

La presidenta ha insistido en que la propuesta no pretende censurar contenidos ni eliminar la tecnología de las aulas. Reconoce que los teléfonos pueden ser herramientas útiles, pero cuestiona algunas funciones de las redes sociales diseñadas para mantener la atención de los usuarios durante periodos prolongados.

Sheinbaum también ha llamado a los padres de familia a revisar los hábitos digitales de sus hijos y advirtió sobre los posibles efectos de permitir que los menores utilicen los teléfonos durante varias horas al día desde edades tempranas.

Por su parte, Mario Delgado sostuvo que el debate debe trascender las escuelas y llegar también a los hogares. El titular de la SEP reconoció que el Estado tiene una responsabilidad frente al uso de dispositivos por parte de menores de edad, particularmente por los posibles efectos en su desarrollo y formación cognitiva.

Como parte del proceso de consulta, la SEP prevé realizar encuentros en primarias, secundarias y preparatorias, con la participación de madres, padres de familia y docentes antes de definir las medidas que se aplicarían en las escuelas. Una de las propuestas que se encuentra sobre la mesa es retirar los teléfonos celulares durante la jornada escolar.

México busca sumarse así a los países que han establecido restricciones al uso de dispositivos móviles dentro de los planteles educativos. Las medidas aplicadas en distintas regiones van desde prohibiciones durante las clases o toda la jornada escolar hasta restricciones relacionadas con determinadas redes sociales.

La discusión también se relaciona con investigaciones sobre el uso problemático de dispositivos móviles y redes sociales entre adolescentes.

Un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) encontró que 48% de los adolescentes analizados presenta dificultades para controlar el tiempo que pasa utilizando el teléfono. Además, 25% señaló utilizarlo para olvidar problemas o pensar constantemente en aplicaciones incluso cuando no las está utilizando.

El mismo estudio identificó que 11% de los adolescentes reportó un impacto negativo en su rendimiento escolar, mientras que 17% había intentado reducir el uso del teléfono sin conseguirlo.

Sin embargo, especialistas advierten que limitar el debate únicamente al uso de los celulares podría dejar fuera otros factores relacionados con la vida digital de los menores. Juan Martín Pérez García, de Tejiendo Redes Infancia, consideró que las políticas públicas deben buscar un equilibrio entre la protección de niñas, niños y adolescentes y sus derechos de participación y acceso a internet.

El especialista señaló que la relación de los menores con los entornos digitales no puede analizarse únicamente desde el uso recreativo del teléfono, debido a que internet forma parte de actividades cotidianas como la educación, los trámites y el acceso a servicios.

Pérez García también cuestionó que la responsabilidad recaiga exclusivamente en las familias y las escuelas. A su juicio, las propias empresas tecnológicas deben formar parte de la discusión debido a que una parte importante de los entornos digitales está controlada por grandes compañías privadas.

Como ejemplo, mencionó el caso de Australia, donde a finales de 2025 comenzaron a aplicarse restricciones al acceso de menores a determinadas redes sociales.

De acuerdo con el especialista, seis meses después de la implementación de la medida, el Gobierno australiano reconoció que solo había conseguido bloquear alrededor de 60 por ciento de las redes sociales contempladas, mientras que los adolescentes podían encontrar mecanismos para evadir las restricciones.

El debate que abrió el Gobierno mexicano, por tanto, no se limita a decidir si los celulares deben entrar o no a las escuelas. También plantea hasta dónde debe llegar la responsabilidad del Estado, las familias, los docentes y las empresas tecnológicas para proteger a los menores sin limitar sus derechos en el entorno digital.