Reporteros Sin Fronteras (RSF) advirtió que los compromisos asumidos por la presidenta Claudia Sheinbaum para fortalecer la libertad de prensa en México presentan avances limitados, mientras que durante los primeros dos años de su Gobierno han sido asesinados 18 periodistas.
Al presentar en Ciudad de México el informe Dos años de mandato de Claudia Sheinbaum, la organización internacional urgió a las autoridades a implementar medidas para frenar la violencia contra la prensa y combatir la impunidad en los crímenes contra periodistas.
Thibaut Bruttin, director general de RSF, calificó esta situación como “una de las tragedias del siglo XXI” y recordó que, de acuerdo con los registros de la organización, al menos 169 periodistas han sido asesinados en México desde 2006.
El balance señala que, de los 22 compromisos que Sheinbaum firmó en 2024 en materia de libertad de prensa, únicamente seis, equivalentes al 27 por ciento, presentan algún grado de avance. Sin embargo, cinco de ellos fueron evaluados como insuficientes.
Bia Barbosa, directora de incidencia de RSF para América Latina, explicó que solo uno de los compromisos recibió una valoración positiva, relacionada con la capacitación de funcionarios estatales responsables de proteger a periodistas.
De los demás compromisos, diez no muestran avances sustantivos verificables, dos registran retrocesos institucionales y en cuatro casos la organización no contó con información suficiente para emitir una evaluación. “Nos preocupa muchísimo que estemos a una tercera parte del sexenio de la presidenta sin por lo menos una tercera parte de los mecanismos avanzando”, señaló Barbosa.
Por su parte, Bruttin pidió un cambio inmediato en la estrategia gubernamental frente a la violencia contra la prensa. “El Gobierno tiene que cambiar ahora”, afirmó.
Además de los homicidios, RSF alertó sobre la falta de resultados en las investigaciones. Según Bruttin, apenas el uno por ciento de estos crímenes ha sido esclarecido o ha derivado en condenas.
El director general de la organización también advirtió que cerca de una tercera parte de los periodistas asesinados fueron torturados. “Los matan personas, los matan organizaciones y, además, no solo los matan. A veces también los torturan”, enfatizó.
Durante su visita a México, Bruttin sostuvo reuniones con representantes del Gobierno federal, incluida la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para dialogar sobre los desafíos que enfrenta el ejercicio del periodismo en el país.
Aunque reconoció los esfuerzos institucionales, consideró que las acciones gubernamentales deben reflejarse en resultados concretos que permitan proteger la vida de los comunicadores. “Se pueden tener presentaciones muy bonitas sobre las acciones, las misiones y las reuniones que se han celebrado. Pero los periodistas siguen siendo asesinados”, expresó.
Barbosa aclaró que los 22 compromisos están planteados para cumplirse durante el sexenio, pero defendió la necesidad de evaluar su avance antes de que concluya la administración. También explicó que las medidas están distribuidas en cinco ejes, entre los que RSF considera prioritarios la protección de periodistas y el combate a la impunidad.
Sin embargo, señaló que el Gobierno optó por comenzar con las reformas legislativas, en lugar de dar prioridad a esos dos ámbitos.
En materia de impunidad, Balbina Flores, representante de RSF en México, destacó la situación de 29 periodistas que continúan desaparecidos y que, según la organización, no son reconocidos por la Fiscalía bajo esa clasificación, sino como víctimas de privación de la libertad. “Quizás este es uno de los casos más dramáticos en México (...) Hasta la fecha no han sido localizados y donde hay el 100 por ciento de impunidad”, señaló Flores.
La organización considera que la falta de esclarecimiento de estos casos refleja los obstáculos que persisten para garantizar justicia a las víctimas y sus familias.
En su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026, RSF ubicó a México en el lugar 122 de 180 países evaluados. De acuerdo con la organización, el país continúa siendo el más letal de América para ejercer el periodismo y uno de los más peligrosos del mundo fuera de zonas de guerra.