Puebla registra un repunte en los casos de parricidio durante 2026. De enero a julio se han documentado 10 víctimas, la cifra anual más alta de los últimos seis años y que ya supera los registros completos de cada año entre 2020 y 2025, de acuerdo con un recuento hemerográfico.
Con estos casos, el estado acumula 30 víctimas de parricidio entre 2020 y julio de 2026, en hechos que, según especialistas, suelen estar relacionados con violencia familiar prolongada, conflictos no resueltos, consumo de sustancias y deficiencias en la atención a la salud mental.
El caso más reciente ocurrió el 25 de julio en el fraccionamiento Fuentes del Camino Real I, en San Pedro Cholula, donde Ángel N., de 35 años, presuntamente asesinó a golpes a sus padres, Luz María, de 54 años, y Ángel, de 70. Durante la agresión también resultó lesionado su hermano menor de edad, quien intentó intervenir para detener el ataque.
El imputado fue vinculado a proceso por los delitos de homicidio en razón de parentesco, feminicidio y homicidio en grado de tentativa. De acuerdo con testimonios de vecinos, el presunto responsable enfrentaba problemas de adicción y anteriormente había sido internado en un centro de rehabilitación, del cual presuntamente escapó antes de los hechos.
El recuento de casos documentados muestra la siguiente evolución:
| Año | |
| 2020 | 2 |
| 2021 | 8 |
| 2022 | 3 |
| 2023 | 2 |
| 2024 | 3 |
| 2025 | 2 |
| 2026 | 10 |
En total, suman 30 víctimas en poco más de seis años.
La psicóloga y docente universitaria Rocío Martínez Gloria explicó que los homicidios cometidos dentro del núcleo familiar generalmente responden a la combinación de factores personales, familiares y sociales. La especialista señaló que la violencia intrafamiliar prolongada, incluso cuando no es física, representa uno de los principales detonantes.
También advirtió que los conflictos familiares que permanecen sin resolverse pueden generar resentimientos, deseos de venganza y dificultades para regular las emociones, especialmente cuando se combinan con consumo de alcohol o drogas y antecedentes de violencia física, psicológica o sexual. Martínez Gloria subrayó la importancia de acudir a atención psicológica y no normalizar situaciones de violencia por tratarse de familiares.
Por su parte, la psicóloga y psicoterapeuta Verónica Garay Rodríguez sostuvo que las conductas violentas no son innatas, sino resultado de factores familiares, comunitarios y sociales. Indicó que los entornos donde la violencia es recurrente favorecen que niñas, niños y adolescentes reproduzcan esos patrones durante su vida adulta, lo que refleja un deterioro del tejido social.
Los artículos 336 y 337 del Código Penal del Estado de Puebla establecen que el homicidio en razón de parentesco se configura cuando una persona priva de la vida a un ascendiente, descendiente, hermano, cónyuge, adoptante o adoptado, con conocimiento del vínculo familiar.
La legislación contempla penas de entre 20 y 50 años de prisión para este delito.