A poco más de un año del cambio de administración en el Gobierno de Nuevo León, el senador con licencia y aspirante a coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en la entidad, Waldo Fernández, advirtió que la gestión encabezada por Samuel García dejará un estado con severas presiones financieras y una alta carga de deuda pública.
De acuerdo con el legislador, los compromisos financieros del estado rondan los 80 mil millones de pesos, situación que sumada a diversas obras de infraestructura que permanecen inconclusas, limitará significativamente el margen de maniobra y la capacidad presupuestal del próximo gobierno que asuma el ejecutivo en 2027.
Fernández señaló que los desacuerdos y la confrontación política constante entre el Gobierno estatal y diversos actores de poder han dificultado la edificación de acuerdos de largo plazo, exacerbando problemáticas prioritarias como la crisis hídrica, la contaminación ambiental y la seguridad pública en la región.
Ante este panorama, el empresario y político subrayó que la clave para sostener la competitividad de Nuevo León frente al fenómeno del nearshoring radica en brindar certeza jurídica al sector productivo para mantener la atracción de capitales en rubros clave como el automotriz, manufacturero y tecnológico.
Asimismo, destacó la necesidad de coordinar esfuerzos con la Federación para resolver los problemas de fondo y evitar que la entidad pierda atractivo frente a otros polos industriales del país.
Rumbo a la contienda electoral de 2027, concluyó que la viabilidad del estado dependerá de un liderazgo capaz de conciliar proyectos prioritarios y sanear las arcas públicas.
Samuel García entregará un Nuevo León endeudado y con obras inconclusas, señala Waldo Fernández
Herencia de 80 mil MDP y pleito político: el saldo de Samuel García según Waldo Fernández.