El perfil de la migración poblana ha cambiado en los últimos años. Si anteriormente predominaban los habitantes de comunidades rurales —especialmente de la Mixteca poblana— que emigraban de forma permanente hacia Estados Unidos, ahora son cada vez más los jóvenes universitarios y profesionistas quienes buscan oportunidades laborales en el extranjero mediante programas de trabajo temporal, migración circular y visas regulares.

Así lo explicó Arturo Augusto Villaseñor García, director del Observatorio Ciudadano sobre Políticas Públicas para Migrantes Puebla, quien atribuyó este fenómeno a la falta de empleos acordes con la formación profesional, los bajos salarios, la inseguridad y otros problemas estructurales que limitan el desarrollo laboral en el estado.

Villaseñor García señaló que obtener un título universitario ya no garantiza mejores condiciones de vida, debido a que el crecimiento económico y la generación de empleos especializados no han avanzado al mismo ritmo que la oferta educativa.

"Estudiar una carrera universitaria o tener un posgrado era sinónimo de una mejor condición de vida. Hoy eso ya no ocurre porque el crecimiento económico y el empleo se han precarizado, y no responden a las expectativas de los jóvenes con mayor nivel educativo", afirmó.

El especialista indicó que el fenómeno migratorio ya no se concentra únicamente en la Mixteca poblana. Municipios como Puebla capital, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula y Atlixco registran una participación creciente de jóvenes que buscan oportunidades laborales fuera del país.

Las cifras muestran el desfase entre la formación profesional y las oportunidades laborales. De acuerdo con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), entre 2000 y 2025 egresaron 917,604 profesionistas en Puebla.

Sin embargo, datos del Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) indican que, al primer trimestre de 2026, únicamente 346 mil 851 profesionistas laboraban en áreas relacionadas con su formación académica.

El especialista sostuvo que la decisión de emigrar ya no responde únicamente a razones económicas. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que durante el primer semestre de 2026 81.3% de los habitantes de Puebla capital consideró inseguro vivir en la ciudad.

Además, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) reportó que:

  • La confianza en la policía municipal fue de 49%.
  • La confianza en la policía estatal alcanzó 54.8%.
  • 77.4% de la población considera que la situación de inseguridad permanecerá igual o empeorará durante los próximos doce meses.

Villaseñor explicó que muchos jóvenes ya no optan por la migración irregular, sino por esquemas legales que les permiten trabajar temporalmente en el extranjero y regresar posteriormente a México.

Este modelo, conocido como migración circular, ha cobrado fuerza gracias a los programas laborales que ofrece Canadá, país que se ha consolidado como uno de los principales destinos para trabajadores mexicanos. "Muchos jóvenes ya no consideran la clandestinidad como ocurría hace años, sino encontrar mecanismos legales que les permitan trabajar temporalmente y regresar", indicó.

El investigador alertó que Puebla enfrenta un proceso de fuga de capital humano, ya que las familias, universidades e instituciones invierten durante años en la formación de profesionistas que finalmente terminan aportando su conocimiento y productividad a economías extranjeras.

Por ello, consideró necesario replantear la estrategia de desarrollo económico estatal mediante el impulso de industrias de alto valor agregado, como la manufactura avanzada, la robótica, los semiconductores y la innovación tecnológica.

Advirtió que, de no generar empleos competitivos para perfiles especializados, el avance de la automatización y la inteligencia artificial incrementará la salida de talento poblano hacia otros países.