El ex presidente de Colombia, Gustavo Petro, advirtió sobre el avance de lo que denominó “hiperfascismo” y “tecnofascismo”, conceptos que utilizó para describir un escenario de manipulación mediante inteligencia artificial, redes sociales, algoritmos y mecanismos de control sobre la población.
Sus declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con La Jornada, la primera que concedió después de dejar la Presidencia de Colombia.
Petro señaló que uno de los principales riesgos para América Latina está relacionado con el uso de herramientas tecnológicas para intervenir en la discusión pública. Mencionó la existencia de granjas de bots y perfiles automatizados que, desde su perspectiva, buscan influir en las personas, degradar el debate político y trasladarlo hacia el enfrentamiento y el insulto.
El ex mandatario colombiano consideró que enfrentar este fenómeno requiere conocimientos matemáticos y tecnológicos, debido a que la operación de bots y algoritmos puede incidir en la manera en que las personas reciben y procesan información. Ante este escenario, planteó la necesidad de desarrollar programas capaces de proteger a la población frente a posibles mecanismos de manipulación digital.
Petro también vinculó este escenario con el proceso de robotización y el crecimiento de la inteligencia artificial. Explicó que trabaja en un libro en el que abordará estos cambios y sus posibles efectos económicos y sociales, particularmente ante escenarios de sobreproducción y reducción de la demanda.
Durante la entrevista, el ex presidente recordó además episodios de su relación con el gobierno de Estados Unidos encabezado por Donald Trump. Afirmó que las diferencias se intensificaron después de sus pronunciamientos sobre Gaza y su respaldo a Palestina. Relató que, en medio de las tensiones, llegó a considerar la posibilidad de un ataque contra Colombia después de lo ocurrido en Caracas.
Según su versión, posteriormente sostuvo una conversación telefónica con Trump antes de una manifestación que había convocado en la Plaza de Bolívar. Petro aseguró que ese contacto modificó el escenario y posteriormente derivó en un encuentro en Washington.
El ex mandatario relató que durante su visita a la Oficina Oval habló con Trump sobre libertad, democracia y las relaciones históricas entre Estados Unidos y América Latina. También señaló que mantuvieron otras conversaciones posteriormente y expresó preocupación por la influencia que, según su interpretación, ejercen otros integrantes del entorno político estadounidense en determinadas decisiones.
Sobre la situación latinoamericana, Petro rechazó considerar como un fracaso la trayectoria reciente de los movimientos de izquierda y progresistas. Sostuvo que los cambios políticos registrados en distintos países forman parte de un proceso de aprendizaje y afirmó que la educación y el conocimiento tecnológico serán elementos centrales para enfrentar la manipulación mediante sistemas automatizados.
Al referirse a Colombia y a su reciente proceso electoral, Petro cuestionó la legitimidad del actual mandatario de ese país y formuló acusaciones sobre actores que, de acuerdo con su versión, participaron en procesos políticos en Colombia y otras naciones latinoamericanas.
Estas afirmaciones fueron presentadas por el ex presidente como parte de su argumento sobre la existencia de estructuras privadas con capacidad para intervenir en la comunicación política mediante inteligencia artificial y redes digitales.