Estados Unidos busca ampliar a operaciones terrestres en Latinoamérica la ofensiva militar que desde septiembre de 2025 mantiene contra presuntas embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental, así lo planteó el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, durante una reunión de la Coalición Anticárteles de las Américas, celebrada en Panamá.

Ahí también se anunció la incorporación de Colombia como integrante número 19 de la alianza impulsada por el gobierno de Donald Trump. El anuncio supone una ampliación del alcance de la estrategia antidrogas de Washington, que hasta ahora ha recurrido a ataques contra embarcaciones señaladas como utilizadas para transportar drogas.

De acuerdo con un recuento publicado por la organización WOLA, la campaña había registrado 67 embarcaciones atacadas y 221 personas muertas hasta finales de julio de 2026. Organizaciones de derechos humanos han cuestionado la legalidad de estas operaciones y las han señalado como posibles ejecuciones extrajudiciales.

Hegseth informó que el gobierno colombiano solicitó la colaboración del Pentágono para desarrollar operaciones conjuntas contra esas estructuras. Reuters señaló que la medida abre la posibilidad de que Washington participe directamente en acciones contra grupos armados colombianos designados como organizaciones terroristas por Estados Unidos.

Colombia se convirtió así en el miembro número 19 del Escudo de las Américas, una iniciativa de cooperación en seguridad encabezada por Estados Unidos que busca coordinar a gobiernos del continente en la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales. Como parte de este nuevo acercamiento, Estados Unidos también contempla mil millones de dólares en asistencia de seguridad para Colombia, de acuerdo con Reuters.

La estrategia anunciada por Washington abarca a distintos países latinoamericanos y del Caribe, pero la incorporación de Colombia adquiere especial relevancia debido a que el país es uno de los principales productores mundiales de cocaína y mantiene una prolongada lucha contra organizaciones armadas y redes dedicadas al narcotráfico.

La nueva cooperación entre Washington y Bogotá también representa un cambio respecto de la relación mantenida durante el anterior gobierno colombiano, que había tenido mayores tensiones con la administración Trump. La posibilidad de trasladar la estrategia al territorio latinoamericano representa un cambio significativo en la campaña antidrogas de Estados Unidos.

Desde septiembre de 2025, las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo ataques contra embarcaciones que Washington identifica como utilizadas para el tráfico de drogas. La campaña se ha desarrollado principalmente en el Caribe y el Pacífico oriental, y ha provocado cientos de muertes según distintos recuentos.

Ahora, la estrategia contempla ampliar la cooperación militar con gobiernos aliados para combatir las estructuras del narcotráfico directamente en tierra. El caso colombiano es, hasta ahora, el ejemplo más concreto de este nuevo esquema de colaboración.

El alcance final de estas operaciones, los países en los que podrían desarrollarse y las condiciones para la participación de tropas estadounidenses dependerán de los acuerdos que Washington establezca con sus socios regionales.